En julio de 2022, el expresidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), cortaba el listón inaugural de la refinería Olmeca, localizada en Paraíso, Tabasco; “es un sueño convertido en realidad”, afirmó.
AMLO expresó en ese momento que con la inauguración iniciaban los trabajos de prueba para que comience a funcionar todo el complejo.
En el evento, en el que estuvo acompañado de la otrora secretaria de Energía, Rocío Nahle, el expresidente afirmó que la refinería de Dos Bocas fue construida en tiempo récord.
“Es una obra que no se parece a ninguna otra en tiempo de construcción ni en costo, y su calidad es de primer nivel”, manifestó Nahle García.
El gobierno detalló en 2022 que la refinería Olmeca contó con una inversión de 16 mil 816 millones de dólares; tiene capacidad de 340 mil barriles al día y producirá 304 mil barriles diarios de diésel.
Asimismo, señaló que generó más de 44 mil empleos directos y más de 286 mil indirectos: participaron más de 160 empresas contratistas; alcanzó 73 por ciento de contenido nacional y la mano de obra fue de casi 100 por ciento.
Tres años atrás, en el 2019, la secretaria Rocío Nahle presentó un audaz plan para acelerar la construcción de la refinería de petróleo más grande del planeta hasta la fecha, un proyecto insignia del gobierno del expresidente AMLO.
Agregó que tomar los diseños de un proyecto de refinería previamente cancelado ahorraría una fortuna a los contribuyentes, mantendría la instalación dentro de su presupuesto de 8 mil millones de dólares y en solo tres años estaría funcionando.
Luego de cinco años, la planta continúa sin terminar. Su costo recientemente superó los 20 mil millones de dólares, lo que ahora la hace uno de los proyectos más costosos que surgieron durante la gestión obradorista.
La decisión de usar planos antiguos para la refinería Dos Bocas también ha tenido consecuencias de gran alcance, de acuerdo con Bernardo Del Castillo, fundador y director ejecutivo de Soteria Consulting en Abu Dabi.
“Dos Bocas ha seguido enfrentando problemas debido a fallas en el diseño y el absoluto error de saltarse la etapa FEED”, mencionó Del Castillo, hablando del diseño de ingeniería de front-end, un enfoque usado para controlar los gastos del proyecto antes de que empiece la construcción.
Debido a que muchos de los planes de Dos Bocas fueron tomados de un proyecto de refinería planeado en una zona montañosa de México, la instalación “no tiene el equipo necesario para funcionar” a una altitud más baja y húmeda, añadió. “Otros factores como la altitud, la presión, la humedad siempre están afectando el proceso de refinado.”
Los defectos de diseño son solo algunos de los muchos obstáculos que Pemex ha enfrentado en los últimos años mientras trabaja para poner en marcha Dos Bocas y cumplir con la promesa de AMLO de dejar de depender del combustible importado.
A lo largo de la construcción del sitio, que se levantó sobre un pantano de manglares, los hundimientos de tierra causaron preocupaciones sobre inundaciones y debilitaron los cimientos, Incendios, luchas internas entre legisladores y demandas sobre el impacto ambiental de la refinería han sido algunos de los contratiempos para la planta.
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