La refinería de Dos Bocas aún no está terminada, y su costo ha superado los 20 mil millones de dólares, situándose como uno de los proyectos más caros de la pasada administración.
El panorama para Dos Bocas se complica aún más ante la amenaza del presidente estadounidense Donald Trump de imponer un arancel del 25 % a las importaciones mexicanas, incluido el petróleo crudo.
Claudia Sheinbaum enfrenta el desafío de materializar la promesa de soberanía energética.
La mandataria ha reforzado su compromiso de que México produzca y refine todo el combustible que consume.
La construcción de Dos Bocas ha estado marcada por defectos en el diseño y una gestión fragmentada.
Distintas subsecciones de la planta, asignadas a varios subcontratistas, han dificultado su integración.
Documentos internos señalan que la planta estuvo cerrada recientemente debido a problemas de calidad con el petróleo requerido para producir combustibles.
Mientras tanto, Petróleos Mexicanos (Pemex) enfrenta una deuda de casi 100 mil millones de dólares y un declive en la producción.
Resolver los retrasos y problemas en Dos Bocas es crucial para cumplir los objetivos energéticos del país.
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