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No queda mucho tiempo (la caída de Babilona-2); décima quinta parte



No queda mucho tiempo (la caída de Babilona-2); décima quinta parte

Por cuanto la ira de Dios está a punto de derramarse sobre Babilonia, un atento llamado hace Dios a su pueblo, que salven sus vidas, los exhorta a salir del círculo vicioso de donde Babilonia los tiene cautivos con sus fornicaciones, porque ha llegado hasta el cielo su juicio, y se ha alzado hasta las nubes.

Aun en su misericordia y su amor Dios librará a su pueblo a través de la redención para que no perezcan a causa de la maldad de Babilonia, porque el tiempo del juicio de Dios ha llegado. (Apocalipsis 18:4; Jeremías 51:9; Isaías 48:20)

Entonces la pregunta es: ¿Habrá salvación para Israel en el tiempo de la gran tribulación? la respuesta es: SÍ, para Israel y las naciones que hayan quedado. (Apocalipsis 20:4).

Acordémonos que Dios mandó sellar a los 144 mil siervos suyos, ellos fueron redimidos como primicia para Dios y para el Cordero. (Apocalipsis 14:4).

De la misma manera mandará a sus tres ángeles con la predicación del evangelio a toda nación, tribu, lengua y pueblo. (Apocalipsis 7:1-8; 14:6-13), por esta predicación ellos reconocerán al Señor y se volverán en arrepentimiento a Dios (Zacarías 12:10-14; Mateo 23:38,39) pero lamentablemente será en un tiempo de gran tribulación.

Por sus grandes abominaciones (Lo contrario a la justicia de Dios) la gran ramera beberá el vino de la ira de Dios en medida buena, apretada, remecida y rebosando; este será el juicio de Dios para Babilonia. (Apocalipsis 18:6).

Se juntarán contra ella flecheros y entesarán sus arcos y no escapará de ella ninguno; se le pagará conforme ella hizo, porque contra Yahweh, el Santo de Israel, se llenó de soberbia. (Jeremías 50:29,30).

Ella beberá el vino de la ira de Dios, se le dará como ella ha dado, por los muertos de Israel caerá Babilonia, como por Babilonia cayeron los muertos de toda la tierra. (Jeremías 51:49). Ella pagará el doble por sus pecados.

Esta ciudad por cuanto estará confiada en su maldad, y se enseñoreará en sí misma, Dios traerá sobre ella extranjeros (Lo mismo que hizo con Tiro) los fuertes de las naciones que desenvainarán sus espadas contra la hermosura de su sabiduría, y mancharán su esplendor.

Al sepulcro descenderá, y morirá con la muerte de los que mueren en medio de los mares. (Ezequiel 28:7,8). ¡Hay de la orgullosa Babilonia! en un momento le vendrá orfandad y viudez, asolamiento y devastación de repente de parte del Rey de reyes y Señor de señores.

Ella dijo: para siempre seré señora; y no se acordó de su postrimería, del juicio inminente de parte del Señor y de su muerte. Ella que estará confiada en sí misma, y que dijo que no habrá otra como ella, le vendrá de repente en un mismo día, lo que confesó no le vendría: orfandad y viudez. Ella se confió en su maldad, su sabiduría y su misma ciencia le engañaron.

Quebrantamiento y destrucción vendrá sobre ella de repente. (Isaías 47:7-11).

Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra será desolada y devorarán sus carnes. En un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, será quemada con fuego; porque Poderoso es Dios el Señor, que la juzga. (Apocalipsis 18:8).

Los reyes se quejarán porque todos sus deseos carnales llegarán a su fin, ellos tendrán miedo porque fueron partícipes de sus idolatrías y abominaciones y temerán que ese mismo fin los alcance. (Apocalipsis 18:9-10).

Los siguientes que lamentarán la caída de Babilonia son los mercaderes. (Apocalipsis 18:11-16). Su dolor será provocado por la pérdida financiera que sufrirán, porque nadie comprará más sus mercaderías. Sus lágrimas serán porque perderán su fuente de ingresos económicos. Entre las mercaderías que negociarán, la mayoría son artículos de lujo, pero también alimentos, ganado y esclavos.

Los mercaderes, al igual que los reyes, se pararán lejos por el temor de su tormento, llorando y lamentando. Ellos temerán que les alcance algo de la desgracia que habrá caído sobre Babilonia, y en su hora final, ellos también la dejarán sola.

Pero a diferencia de los reyes que en sus lamentos hicieron notar la fuerza de Babilonia, los mercaderes lamentarán la pérdida de la riqueza de su vestimenta; ellos gritarán: ¡Ay, ay, de la gran ciudad, que estaba vestida de lino fino, de púrpura y de escarlata, y estaba adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas! ¡Tantos años acumulando riquezas con afán y trabajo para ser destruidos en un momento!

Los marineros, todo piloto, y todos los que viajan en naves, también harán lamentación por la caída de Babilonia. (Apocalipsis 18:17-19).

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Ella no sólo será un importante centro religioso, político y económico, también será un floreciente centro de distribución marítima. Por esta razón, se lamentarán los marineros, porque con la destrucción de Babilonia habrá desaparecido también todo el comercio marítimo que tantas riquezas les reportaba.

En contraste con las lamentaciones anteriores, en el día señalado, se escuchará voz de júbilo de los santos. Un clamor de alegría porque finalmente la justicia habrá vencido. (Apocalipsis 18:20).

Quienes se alegrarán son aquellos que antes habían sufrido la persecución y muerte de parte de la gran Babilonia. Ellos habían clamado pidiendo justicia (Apocalipsis 6:9-11) y ahora ven contestadas sus peticiones.

La destrucción de Babilonia comenzará con una acción simbólica de parte de un ángel que tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó en el mar, diciendo: Con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada. (Apocalipsis 18:21).

Ya no existirá más Babilonia, no habrá regocijo, solo habrá desolación. Será como olivo sacudido, como rebusco después de la vendimia. Será castigada Babilonia habiendo vivido desenfrenadamente rindiendo culto a la riqueza, el lujo, a los ídolos, dando la espalda a Dios.

Será castigada por sus hechicerías engañando a todas las naciones con sus fornicaciones, influenciándolas diabólicamente. (Apocalipsis 18:23; Nahúm 3:4).

Babilonia, la sede de múltiples religiones satánicas con las que había conquistado a las naciones, será castigada, en ella se halló la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra. (Apocalipsis 18:24; 17:6; Jeremías 51:49). Continuará. Paz de Yahshua.

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