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La caída de dos mártires

Columna: Cosmovisión



La muerte de los dos sacerdotes jesuitas en Chihuahua, seguramente que incidirán en los factores políticos nacionales, porque difícil será superar el tema por parte de la iglesia católica universal y la feligresía en México.

Desde siempre, a los curas católicos, pastores y monjas de las diversas órdenes eclesiásticas y ministerios del culto, se les ha respetado la vida y en general su integridad, por tratarse de personas que sirven a los demás sin ningún fin político, sino simplemente el humano con su adecuada carga religiosa.

Ahora, los escenarios nacionales se complican, y posiblemente se tengan que variar en algunos de los dogmas que en materia de seguridad y derechos humanos se han aplicado en el gobierno de la Cuarta Transformación.

Y con justa razón vendrá el golpe de timón en la materia, porque se siguen complicando los excesos en las disputas entre grupos en diversas zonas de las principales regiones productivas del país.

En el pasado fueron los "daños colaterales", sí entiéndase las muertes de víctimas inocentes como el parte de las cifras negras, en el caso del fatídico mandato de Felipe Calderón y su incondicional intocable secretario de seguridad pública, Genaro García Luna, detenido en una cárcel en Estados Unidos.

Las etapas en materia de seguridad en el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, son tersas y cuidadosas, además factibles al ir al fondo del problema con la recomposición del tejido social, que fue severamente dañado por los pasados gobiernos del horror.

Ahora, después de toda la tolerancia y del pleno respeto de los derechos humanos, que son una medida razonable que se debe dar hasta en la guerra, las condiciones pueden llevar a algún dilema en las decisiones, y se tendrá que ser quirúrgicos en la solución de las problemáticas en ciertas regiones, que se perciben ya como delicadas, cuando no se respeta la vida a los curas del pueblo.

Poco a poco, van cambiando las cosas, y se ha evitado, el drama ocasionado como sucedió en el gobierno calderonista, que provocó el peor efecto cucaracha de toda la historia del país, por algo muy simple se hizo gala de fuerza, pero sin efecto alguno en la solución al problema.

Por lo pronto, el Papa Francisco, ya dio su mensaje de consternación y dolor por la muerte de sus dos hermanos sacerdotes y de un laico en la agreste región de Chihuahua, lo que significa que habrá problemas, por la reacción del líder eclesiástico de mayor peso y poder de respetabilidad en todo el orbe.

Entre los políticos, grupos y partidos de todos los colores, deberían firmar un acuerdo de paz, de tregua, sí de receso a la violencia verbal y de fines futuristas de la lucha por el poder, en una medida sana de apoyo al presidente AMLO, y su gobierno, porque de todos lados, lo único que sale es rencor, odio, temeridad y críticas despiadadas, por un régimen al que no han dejado gobernar de ninguna forma.

También, debe prevalecer la unidad en los partidos políticos para evitar el clásico "chapulineo" de caprichos y rabietas, además del chantajismo de siempre, porque ya hasta parecen futbolistas, por el alto costo en el que cotizan el capital político y los cambios de camiseta, que ya ni se les reconoce de donde vienen, adonde van y de donde provienen.

La nueva ley electoral, debería echarle pluma a esos casos de los políticos que sirven a un partido y luego se cambian de color, y por lo mismo se convierten en seres peligrosos por el nivel de rencor que destilan, cuando ni agradecen al partido que los encumbró como sucede en muchos casos, y en especial se ve con la ex conductora de televisión Lily Téllez, que ya se siente hasta presidenciable, y todo por ir a gritar al senado, y no aportar nada más que mal humor y resentimiento. Ándale. Así las cosas.


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