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Columna: Cosmovisión



Por fin salió el humo blanco, muy necesario en la dirigencia nacional de Morena, en la persona del diputado federal Mario Delgado, un personaje que se identifica plenamente con la filosofía de su fundador Andrés Manuel López Obrador, hoy presidente del país.

Las esferas políticas de forma inmediata, este día salieron a felicitar al político colimense, quien en su hogar aislado por el contagio de Covid-19. Seguramente estará disfrutando de una de las noticias más importantes de su vida.

Porque, se trata de cumplir un anhelo, pero más que nada ubicarse en una posición para servir a una militancia como la de Morena, que demanda con urgencia la operación de un auténtico conocedor del territorio nacional al mismo estilo de AMLO, que sabe caminar a ras de suelo.

Desde diversos foros informativos y de medios de comunicación por la tarde el viernes se dio a conocer la noticia de que el diputado Mario Delgado se consolidó, ahora si con mucha ventaja como el ganador de la encuesta que lo pone ya a un paso de la toma de posesión de la dirigencia nacional de Morena y una vez que sea dado de alto ponerse el overol para de inmediato salir a organizar a todos los cuadros políticos de Morena en las entidades federativas.

El doctor Francisco Blanco Calderón, analista político y experto en geopolítica, comenta, que el relevo en la dirigencia nacional de Morena en la persona de Mario Delgado, ha sido el más acertado, el más conveniente, pero también el más convincente porque trae en la sangre el ADN de ser un verdadero luchador social que es y será aliado siempre de AMLO, en donde su fundamental valor es el de la lealtad hacia un partido con visión de presente y de futuro, pero por el que hay que trabajar al mismo ritmo y estilo del político tabasqueño.

Blando Calderón, establece que Mario Delgado, llega a la dirigencia nacional de Morena como un auténtico líder de unidad que sabe hacer acuerdos, que sabe escuchar y más que nada tiene una formación de social-demócrata de izquierda que sabrá conducir al partido con la mayor militancia y de simpatizantes de los últimos tiempos en México y en Latinoamérica, y ese plus más que ventaja, es una responsabilidad.

Hay fiesta de celebración entre los militantes de Morena y el festejo seguramente seguirá por un largo tiempo, si es que dejan trabajar al economista originario de Colima, impulsor de la Cuarta Transformación junto con AMLO.

Por cierto, en Veracruz quedan muy bien posicionados con el que será el nuevo dirigente nacional de Morena, Ricardo Exsome, Fernando Arteaga Aponte, Maylen Ángeles Bozada y Rosa María Hernández Espejo, quienes son parte de la nueva era morenista en esta región, en una disputa consolidada por el PAN y que ahora el PRI, sueña con volver a retomar como sucedió en las elecciones recientes en Coahuila e Hidalgo, por lo que el nivel de competencia aumenta.

Y ni que decir de la gran tensión entre los diversos grupos políticos de Morena y de simpatizantes en donde quieren descarrilar al famoso licenciado Fernando Arteaga Aponte, quien tiene en su haber un capital político serio en estos lares de más de 50 mil votos en la pasada elección, que lo posicionan aún, y en política los golpes y zancadillas del fuego amigo son de verdad, en donde el desprestigio mediático no funciona. Aquí cuentan los resultados.

Pero, como diría el famoso David Ross, las campañas políticas se ganan con fotos, y las elecciones con votos. Así las cosas.


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