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Por enfermedades y cansancio, migrantes aceptan tarjetas humanitarias

Con más de 500 kilómetros recorridos, cruzado casi tres estados y 26 días de viaje a pie, una veintena de migrantes decidió finalmente poner fin a su aventura y entregarse al grupo beta del Instituto Nacional de Migración en Palo Dulce, congregación de Jesús Carranza, previo al arranque de una jornada más de caminata, esta vez en dirección Nuevo Morelos, congregación carranceña ubicada a unos 30 kilómetros.

Por enfermedades y cansancio, migrantes aceptan tarjetas humanitarias

Los centroamericanos decidieron aceptar la ayuda que ofrece el INM mediante la tarjeta de visitantes por razones humanitarias, que según el INM les protege de ser detenidos y podrán estar en la República Mexicana durante un año en tanto regularizan su estancia o cruce hacia la frontera con Estados Unidos.


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Los que decidieron entregarse y acogerse a la ayuda humanitaria fueron abucheados por quienes fueron sus compañeros de viaje pues aseguran que es una mentira del INM para ser detenidos y luego deportados a su país.


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Los acogidos al programa de ayuda humanitaria serian llevados a Veracruz donde les proporcionaran en forma expresa dicha tarjeta.

El Instituto nacional de migración ha estado tratando de convencerlos a que se suban a las unidades del grupo BETA y dejen de arriesgar a sus familias.


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Y es que en la caravana viajan alrededor de 200 menores de edad, algunos de ellos con bronquitis según el delegado estatal de la agencia migratoria, Roberto González López,  debido a la humedad, la falta de protección e hidratación para caminar por las noches y en ocasiones en las frías madrugadas.


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El contingente partió de Palo Dulce a Nuevo Morelos, un trayecto de aproximadamente 30 kilómetros que deberían recorrer en la tarde de este miércoles.

Personal de la Guardia nacional, de la comisión nacional de derechos humanos y de la Secretaría de seguridad pública del Estado vigilan el trayecto. Una unidad de la secretaría de salud con varios médicos a bordo, también los sigue así como defensores de derechos humanos independientes de Francia y del estado de Chiapas.

La amenaza de contención aun sigue latente. Cerca de donde pernoctan, se mantienen camiones con docenas de policías de la guardia nacional y patrullas de la Secretaría de seguridad pública del Estado, con equipos anti motines. Hasta el momento, según la delegación estatal del INM no se tienen ordenes de detenerlos a la fuerza, solo a aquellos que no viajen a pie.

*Transportistas los otros afectados.

Para impedir que los remolques tipo plataforma o tolvas sean ocupados por los migrantes para alcanzar más rápido sus objetivos en la caravana, la Guardia nacional detiene a las unidades de ese tipo durante el momento en que la caravana avanza por la carretera Transistmica.

Los conductores tienen que esperar largas horas estacionados a orillas del camino federal hasta que los migrantes detienen su trayecto y no circulan sobre los carriles vehiculares.

Cualquier camioneta o camión de redilas que los caminantes alcanzan a subir, son detenidos en forma inmediata por la Guardia Nacional. La policía advierte al conductor que detenga la marcha o sería infraccionado o incluso detenido y remitido a las autoridades de la Fiscalía General de la República por proporcionar ayuda a extranjeros que se encuentran en una situación ilegal dentro del país.

El viaje de los camiones y unidades de transporte de carga se complica, afirma un conductor porque el gasto de combustible es mayor y el tempo de perdida es a diario una molestia en el operativo que la GN monta para evitar que se conviertan en un medio para acercar a los migrantes de un poblado a otro.



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