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Doña Juana pide justicia por la muerte de su hijo en Minatitlán

Doña Juana pide justicia por la muerte de su hijo en Minatitlán

 

Juana una mujer de la tercera edad y de escasos recursos, se convierte en una víctima más de la injusticia y la burocracia del sistema penal al que se acata la Fiscalía, pues su hijo Juan Pablo de Jesús Aparicio de 37 años, murió 15 días después de ser atropellado por un taxista que alcanzó su libertad sin responder por lo ocurrido.

Al lado del féretro recordó era su sustento, explicando que el accidente se dio la tarde del 14 de enero en la avenida Justo Sierra, en las cercanías con la avenida 18 de Octubre.

El aparente exceso de velocidad con el que era conducido la unidad de sitio 2195 de Minatitlán, jugó un papel determinante en el percance que desde ese momento dejó inconsciente a Juan Pablo, cuyo diagnóstico fue traumatismo de cráneo severo, atendido en el Hospital General.

El día 22 y por su gravedad, los médicos que trataban de estabilizarlo, determinaron enviarlo al puerto de Veracruz donde finalmente murió tres días después.

Entre el proceso médico el taxista presunto responsable del accidente quedó en libertad, según menciona la familia de Juan Pablo, lo único que les dicen en la Fiscalía es que no pueden dar más informes, y menos ahora que la víctima falleció por consecuencia de los golpes.

Básicamente el chofer fue absuelto sin responder en primera instancia por las heridas que desataron el deceso, reforzándose la exigencia por justicia al caso ante el fatal desenlace.

El cuerpo de Juan Pablo, era velado la noche del jueves en su vivienda de la calle 20 de Noviembre, casi esquina con Linda Vista de la colonia Miguel Hidalgo; al pie del humilde féretro, su madre pedía el apoyo de la sociedad pues tenía que conseguir unos 10 mil pesos para concretar el sepelio.

Aunque se buscó la asistencia de autoridades municipales, esto no fue posible y el dolor se conjugaba con la angustia por no saber a quién recurrir, siendo la única opción, solicitar la caridad de la ciudadanía.

Entre la indiferencia de personal ministerial y de representantes sociales, Juana fue auxiliada por vecinos y familias que conocieron del caso, que hicieron aportes voluntarios quedando todo en la injusticia y exigencia por el esclarecimiento del homicidio.