Francisco J. Ávila Camberos

Columna: Francisco J. Ávila Camberos



Uno de los problemas más serios de México, además de la epidemia, es el desempleo. Hay millones de personas que no tienen trabajo, porque la crisis económica ha afectado tanto a la mayoría de las empresas, que algunas de ellas han tenido que despedir a una parte de su personal para poder sobrevivir y no cerrar.

En lugar de dar facilidades para que haya inversión y ésta genere empleos que contribuyan a reactivar la economía; las autoridades actuales consideran a los empresarios como si fueran sus adversarios, no los apoyan, los dejan a sus suerte y además les cambian constantemente las reglas relacionadas con la inversión y el empleo; haciendo cada vez más complicado todo, incluso los trámites administrativos; lo que encarece los costos y obliga a las empresas a gastar más en papeleo inútil; en lugar de usar esos recursos en mejorar la producción y contratar más trabajadores. Esto no puede seguir así.

Algunos de quienes han llegado al poder en los últimos años, no tienen la menor idea de lo que cuesta a los empresarios atender cada nueva ocurrencia, como llenar formatos, hacer reportes, declaraciones informativas y realizar toda suerte de trámites muy engorrosos para cumplir con todas las disposiciones habidas y por haber.

Esto se debe a que muchos de los funcionarios que inventan las nuevas disposiciones, jamás en su vida han trabajado en algo productivo.

Solo han vivido del rollo, de la academia o de la grilla. No saben lo que es pagar impuestos, contratar personal, negociar con sindicatos, producir algo, transportarlo, cuidarlo para que no se lo roben, venderlo con muchas dificultades y si bien le va, al final cobrarlo.

No saben los sufrimientos que pasan la mayoría de las empresas para pagar la nómina con todas las prestaciones de Ley, cuando sus ingresos se han venido abajo.

Como si esto no fuera suficiente, acaban de anunciar esta semana que modificarán la Ley para limitar el outsourcing y castigar hasta con cárcel a quien no lo utilice de acuerdo con los nuevos lineamientos que entrarán en vigor. Demasiada rudeza. Casi casi consideran esta forma de contratación como delincuencia organizada. Suponiendo sin conceder que esa iniciativa sea buena para regular el outsourcing, considero que no es el momento de abordar un tema tan complejo. ¿Habrán calculado ya cuántos puestos de trabajo se perderán si se aplica ahora esta nueva disposición, en momentos tan críticos, cuando lo que requiere urgentemente nuestro país es más empleo?

Estas acciones, al igual que las declaraciones diarias en contra de los empresarios por parte de políticos que jamás han producido nada y siempre han vivido del presupuesto, solo genera mayor incertidumbre y muchos emprendedores lo pensarán dos veces antes de invertir.

Como decía Winston Churchil: Hay quienes piensan que el empresario es el lobo al que hay que abatir o la vaca a la que hay que ordeñar; sin darse cuenta de que el emprendedor es el caballo que jala la carreta y en esa carreta vamos todos, hasta los políticos improductivos y los grillos.

Por eso necesitamos más y mejores empresarios para crear riqueza y sacar al país del atolladero.

Ojalá el gobierno entienda que un país próspero solamente se logra con empresas estables, eficientes, rentables y socialmente responsables; que generen empleos productivos, bien remunerados.

Ningún país sale adelante con empresas quebradas, ni tampoco con una población que depende de las dádivas clientelares para su subsistencia.

El empleo libera. Las dádivas solo generan sumisión y producen votos para los que reparten el dinero ajeno.

No les parece a Ustedes?

Muchas gracias y buen fin de semana.


Más columnas

En la Mira

Columna:


Raúl López Gómez

Cosmovisión

Columna: Raúl López Gómez



Enrique Haro Belchez

Agenda ambiental

Columna: Enrique Haro Belchez


PUBLICIDAD


PUBLICIDAD