Revelan posible cura del Parkinson

Un grupo de investigadores franceses reporta el primer atisbo de éxito

París | 2024-04-07

En 1817, James Parkinson manifestó un deseo sobre el padecimiento que lleva su nombre. Pensaba que en algún momento habría algún descubrimiento que "detuviera el avance de la enfermedad".

Ahora, casi 200 años después que Parkinson expresó ese deseo y tras cuatro décadas de ensayos clínicos infructuosos, un grupo de investigadores franceses reporta el primer atisbo de éxito: una pequeña desaceleración de la enfermedad en un estudio que tuvo un año de duración.

¿Qué medicamento usaron? Un denominado agonista del receptor GLP-1, parecido al Ozempic para la diabetes y al Wegovy para la obesidad, dos fármacos muy populares.

A casi 500.000 estadounidenses se les ha diagnosticado la enfermedad de Parkinson, un trastorno degenerativo del cerebro que está en el segundo lugar de incidencia solo detrás de la enfermedad de Alzheimer.

Los síntomas incluyen temblores, torpeza, rigidez y problemas de equilibrio, los cuales pueden provocar dificultades para caminar, hablar y deglutir. Muchos de estos pacientes desarrollan demencia.

No obstante, existen algunos fármacos y tratamientos que ayudan, como la estimulación cerebral profunda, señaló David Standaert, un especialista en parkinson de la Universidad de Alabama en Birmingham.

"Lucirán y se sentirán mucho mejor", señaló Standaert. El problema es que la enfermedad avanza inexorablemente. "Cuando se ha padecido de parkinson durante cinco o 10 años, surgen muchísimos problemas", comentó Standaert.

Este nuevo estudio les dio a los investigadores una esperanza moderada. No es nada contundente, pero está "funcionando de manera tentativa para modificar la enfermedad", mencionó Michael Okun, un especialista en parkinson de la Universidad de Florida que no participó en el estudio. Standaert, quien tampoco participó en el ensayo, comentó que era "en verdad un avance muy alentador".

"Ha habido muchos ensayos que no han tenido ningún éxito", añadió. Hyun Joo Cho, médica del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares, comentó que el estudio era "muy importante", pero recordó que era un estudio de dos fases y había sido diseñado para probar una hipótesis, pero que no era ni lo suficientemente amplio ni había tenido la duración suficiente como para ser concluyente.

"Hay numerosos ejemplos de ensayos de dos fases muy prometedores", comentó. "La gente se entusiasma mucho y luego no se obtienen buenos resultados".

Este artículo, publicado el miércoles en la revista The New England Journal of Medicine, contó con la participación de 156 pacientes en las primeras etapas del parkinson, quienes, de manera aleatoria, tenían que tomar el medicamento (lixisenatida, elaborado por Sanofi) o un placebo y fueron monitoreados durante un año. El ensayo fue financiado por el gobierno francés y la organización benéfica británica Cure Parkinson.

En ese tiempo, los síntomas del parkinson, como los temblores, la rigidez, la torpeza y el equilibrio empeoraron en quienes estaban tomando el placebo, pero no en quienes tomaban el fármaco.

El medicamento también provocó efectos secundarios gastrointestinales como náuseas y vómito en más de la mitad de los participantes, quizás debido a que los investigadores comenzaron con la dosis más alta en vez de ir aumentándola poco a poco como se hace con los fármacos GLP-1, como el Ozempic y el Wegovy.

A un tercio de los participantes, cuyos efectos secundarios les resultaban intolerables, los investigadores les redujeron la dosis a la mitad. Para estos investigadores europeos, encabezados por Wassilios Meissner, médico de la Universidad de Burdeos y Olivier Rascol, médico de la Universidad de Toulouse, parecía lógico ver si un fármaco GLP-1 podía frenar el parkinson.

Hay estudios que en repetidas ocasiones han revelado que las personas con diabetes tipo 2 tienen un mayor riesgo de desarrollar parkinson, señaló Rascol. Pero ese mayor riesgo disminuye en quienes toman un fármaco GLP-1 para manejar su diabetes.

Rascol añadió que algunos estudios post mortem del tejido cerebral de los pacientes con parkinson habían descubierto anomalías relacionadas con la resistencia a la insulina, a pesar de que los pacientes no tenían diabetes. Los fármacos GLP-1 gestionan la resistencia a la insulina.

Finalmente, explicó Rascol, los medicamentos GLP-1 pueden adherirse a las proteínas de las neuronas, por lo que pueden repercutir en el cerebro de diversos modos. Este grupo de investigadores franceses afirma que, si pueden obtener financiamiento y una mayor cantidad del fármaco, quisieran realizar un estudio más grande y de mayor duración.

A principios de este año, Sanofi retiró el medicamento en Estados Unidos y señaló que había comenzado a retirarlo en todo el mundo. Un portavoz de la empresa mencionó que tomaron esta medida por motivos comerciales.

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