Por Maquiavelo
Columna: Se dice
55 mil millones desvió Duarte
2019-02-13 | 08:16:11

El secretario de Finanzas y exdiputado federal, Tarek Abdalá Saad, revela que el operador consentido del exgobernador Javier Duarte de Ochoa, fue el cosamaloapeño Mauricio Audirac, por haber convencido con un millonario moche de cien millones de pesos al auditor Superior de la Federación, Juan Manuel Portal Martínez. Asegurando que él, cuando fue tesorero, sólo atendía las órdenes de los secretarios de Finanzas que eran los que autorizaban como se repartían el dinero.


Y de pasadita como que no queriendo, pasó la lista a la entonces PGR, de Tomás Ruiz González, Carlos Aguirre, Fernando Charleston Hernández y el propio Mauricio Audirac, quien cumplía al pie de la letra la popular conseja: Que él que reparte con arte se queda siempre con la mejor parte.


No dejó de mencionar a las autoridades que tuvo como jefes directos a Gabriel Deantes Ramos, Armando de la Llave y Carlos Hernández Martínez.


En la documentada información del periodista Víctor Hugo Arteaga se afirma que Tarek Abdalá otorgó a la PGR, una relación de 29 cuentas bancarias de la Secretaría de Finanzas del gobierno del Estado de Veracruz, donde existe un desvío de 55 mil millones de pesos.


La expropiación de Televisa


La explicación sobre la diaria crítica al gobierno de López Obrador por parte de los conductores de Televisa, empieza con un libro de Jaime Avilés con una comida y un decreto. En un restaurante de la ciudad de México, la doctora Claudia Sheinbaum, desayunó con el periodista Carlos Loret de Mola.


Emilio Azcárraga había enviado al conductor de noticieros a reunirse con la exsecretaria del Medio Ambiente para enviarle un mensaje al entonces candidato presidencial Andrés López Obrador.


-En todas las encuestas que ha hecho Televisa en estos días, Andrés Manuel sale arriba por varios puntos. El domingo ustedes van a ganar tranquilamente.


Por supuesto, después de recibir ese mensaje, el miércoles a media mañana, López Obrador aceptó comer con Emilio, el sábado en casa de Bernardo Gómez, el brazo derecho del dueño de ese oligopolio.


El dueño de Televisa presentó un escrito de cuatro páginas, en donde se ordenaba la requisa de los canales de televisión 2,4,5 y 9 y de “todas las instalaciones, inmuebles y equipo técnico destinados para la operación del servicio de televisión abierta a cargo de varias empresas donde figuraban: Grupo Televisa, Corporativo Televisa, Telesistema Mexicano, Televisión Independiente de México, etc, etc.


En una parte decía que “El presente Acuerdo entrará en vigor el día de su publicación en el Diario Oficial de la Federación”.


Había algo fascinante e incomprensible en ese escrito. Ahí estaban ordenadas las peores pesadillas de Azcárraga y, al mimo tiempo, la posibilidad de evitarlas.


El “decreto” estaba “fechado” el 2 de diciembre del 2006.


Faltaban algunas horas para las elecciones presidenciales en México.


Emilio Azcárraga tenía en sus manos una falsificación ordenada por él. Por la redacción y el formato lo habían hecho un equipo de expertos.


Andrés Manuel tomó el escrito y no pudo aguantar la risa.


-¡Yo no sabía que Televisa tenía tantas empresas!

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