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Narco los expulsa de sus tierras para cultivar coca y migran a Veracruz

Huyendo del crimen o despojados por autoridades, cientos de centroamericanos cruzan Veracruz, donde son blanco de la delincuencia y hasta funcionarios mexicanos

Miles de migrantes centroamericanos cruzan diariamente el territorio veracruzano, muchos de ellos expulsados de sus países por las mismas autoridades, quienes los despojan de sus tierras para el cultivo de coca.

Narco los expulsa de sus tierras para cultivar coca y migran a Veracruz
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COLOMBIA, LÍDER EN PRODUCCIÓN DE COCA


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De acuerdo con el reporte anual de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), en Colombia, actualmente por cada tonelada de hoja de coca se extraen 2.14 kilos de pasta base de cocaína.

Aunque en 2020 los cultivos de hoja de coca en Colombia se redujeron un siete por ciento, se produjeron 1.010 toneladas métricas de cocaína pura, lo que comparado con las 936 toneladas de 2019, representa un aumento del ocho por ciento.

Esta situación ha hecho que la Unodc coloque nuevamente a Colombia como el primer productor de cocaína en el mundo, siendo las zonas fronterizas de Colombia con Venezuela las que concentran el mayor volumen de narcocultivos.


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Datos de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes) revelaron que el 2021 fue el año con mayor número de víctimas de desplazamientos forzados en Colombia, desde la firma del Acuerdo de Paz en 2016.

De enero a noviembre de este año, 82 mil 846 personas fueron desplazadas en ese país debido principalmente al narcotráfico, las disputas de plazas entre grupos criminales y los megaproyectos mineros, lo que significa un aumento del 169 por ciento respecto al 2020.

“Todas las montañas de Colombia tienen coca”, señaló Diego, quien, como muchas otras personas fue obligado por autoridades y grupos del narcotráfico a dejar su tierra para el cultivo de coca; no obstante, el desplazamiento solo fue el principio del calvario.

BLANCOS DEL CRIMEN


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Secuestros, robos y extorsión son solo algunos de los peligros que enfrentan los migrantes al ingresar al territorio mexicano, donde inmediatamente son acechados por el crimen organizado e incluso por las mismas autoridades.

“Somos migrantes que nos dirigimos hacia los Estados Unidos por el vandalismo que hay en nuestros países. Yo salí migrando de mi país porque, por ser buena gente y tratar de salir adelante, nos extorsiona la misma política.


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“Ha sido un camino muy largo, muy duro, más que todo en México, porque México es un país muy complicado para los migrantes. He estado en 15 países de Latinoamérica y es el único país donde no es delito migrar, pero lo meten preso a uno por migrar”, señaló.

En noviembre, Diego cruzó la frontera mexicana y llegó a Palenque, Chiapas, donde fue interceptado por cuatro delincuentes que lo asaltaron y golpearon hasta dejarle una severa fractura en la mandíbula.

Allí permaneció cerca de un mes esperando ser trasladado a un hospital, pues las autoridades de salud argumentaban que no había gasolina para la ambulancia, ni médicos y tampoco medicinas para su tratamiento.

Finalmente, tras una larga espera, fue trasladado al hospital ‘Dr. Jesús Gilberto Gómez Maza’ de Tuxtla Gutiérrez, donde le cobraban 12 mil pesos por la intervención quirúrgica.

“Ni la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), ni el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), ni Migración, ni ningún político ni el Gobierno mexicano, nadie me dio nada.

“Me tocó pararme en la puerta de un hospital a pedir plata para poder operarme mi boca y me costó seis mil 300 pesos en particular, porque en el hospital del Gobierno donde fui trasladado como refugiado me cobraban 12 mil”, relató.

EL DELITO DE EMIGRAR

La delincuencia no es la única que asola a los centroamericanos. Gran parte de los casos de robo y extorsión a migrantes han sido perpetrados por elementos de la Policía Municipal, Estatal y Guardia Nacional, así como por funcionarios de Migración, quienes exigen a los indocumentados diversas sumas de dinero o alguna de sus pertenencias para no deportarlos y permitirles continuar su viaje hacia la frontera norte del país.

“Nos toca escondernos, la misma policía nos roba. El mismo Estado Mexicano es el que hace que uno se muera en La Bestia porque ellos nos tratan como presos, como unos delincuentes, hasta nos pegan.

“Si usted tiene un celular bonito y usted no lleva plata le dicen ‘lo dejo seguir si me da el celular’, si no, sale deportado para su país. Por eso yo caminé tres días de La Herradura a Las Choapas y de Las Choapas a acá caminé otros dos días, o sea que llevo cinco días caminando en un territorio donde se hace en carro tres horas”, denunció.

VÍCTIMAS DE ABUSOS

De acuerdo con Germán Guillermo Ramírez Garduza, presidente de la Casa del Migrante Santa Faustina Kowalska en Coatzacoalcos, esta situación ha obligado a los migrantes a esconderse y tomar nuevas rutas, como Xalapa y el puerto de Veracruz, para evitar ser detenidos por las autoridades migratorias o interceptados por algún grupo delictivo.

Y es que por cada 100 migrantes, dijo, 35 son víctimas del crimen organizado. Aunado a ello han tenido que lidiar con el abuso de los mismos mexicanos, quienes ven en ellos una oportunidad para elevar los costos de sus servicios.

“Si ellos, digamos, tienen un pasaje que les cuesta 50 pesos, se los están dando en 500 pesos. Han sido vulnerables por donde sea. Muchas personas se quejan de ellos, pero los exprimen a más no poder”, acusó.

Lo mismo ocurre con los polleros, quienes aprovechan la necesidad de los migrantes para hacer con ellos un jugoso negocio.

“Una señora me comenta de unos polleros que suben a uno, pero a nosotros no nos alcanza porque cobran ocho mil, 11 mil,15 mil dólares… eso es demasiado para nosotros.

“Por eso es que nos toca venir a coger un peligro impresionante en este tren; la verdad no es nada fácil coger un vehículo donde un error lo puede dejar mocho o muerto y, la verdad, nos toca arriesgarnos por el mismo Gobierno mexicano”, señaló Diego Jonathan, quien espera poder llegar a los Estados Unidos para buscar mejores oportunidades y dejar atrás el infierno que ha vivido en su natal Colombia gracias al gobierno y el narcotráfico.



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