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El Deporte sin movimiento la tragedia que nos invade

Coatzacoalcos, Ver. | 2020-05-13 | Miguel E. Jiménez M.
El Deporte sin movimiento la tragedia que nos invade
Es evidente que la inactividad desespera y produce inquietud. El alargue de la cuarentena por el Coronavirus, convierte la actividad en una tragedia que puede provocar consecuencias posteriores.
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Nunca como en ningún momento de la vista del último siglo a nuestras fechas, habíamos pensado siquiera que una Pandemia acabaría por destruir nuestros entornos de la vida cotidiana y más en el ancho mundo del deporte.

La ya lejana distancia de nueve semanas, casi tres meses para algunos que comenzó esa palabra aplicada a la inactividad por un virus, por el aislamiento o confinamiento en la que estamos viviendo, tiene a cada quien postrado en sus hogares y otros por la plena necesidad de salir, para ir a comprar lo básico para el consumo, en un incierto rumbo de lo que viene después que termine esta etapa de contaminación.

Es indudable que dejarán tremendas secuelas psicológicas en la gran mayoría de las gentes, unos por el saber que ya no están los que estaban y otros, porque vivirán en carne propia los estragos que ha dejado este Coronavirus, porque se habrá llevado a algunos de sus seres queridos.

Y ya lo decíamos en un artículo firmado en la entrega anterior, que estos nos habrá de marcar para siempre, hasta el resto de nuestras vidas y que las nuevas generaciones, los que avanzan por su juventud, pero los que han nacido en medio de esta tragedia, sabrán algún día que sí ocurrió en la era moderna, o mejor establecido, sí apareció otra peste, la del siglo 21.

Nuestras baterías seguirán enfocadas, como medio de comunicación en seguir alentando, primero a la conducta personal, al aseo y respetar las mecánicas de la sana distancia, para evitar así que el contagio siga subiendo. Porque esa es, de acuerdo a los expertos, la única forma de aplanar el avance del Covid-19.

¿EL DEPORTE PUEDE ESPERAR MÁS?

Claro que sí, no se nació practicando un deporte, eso se fue conociendo conforme el uso de la razón se fue apoderando de la mentalidad por el crecimiento obvio del ser humano y ahí fue donde se comenzó a tener el gusto de algo, aparte de comer o del primer oficio del hombre.

Quienes tuvieron la fortuna de ir poco a poco teniendo el gusto por el futbol, beisbol, basquetbol, voleibol o de los deportes individuales, claro que se acostumbraron y en casos muy especiales, lograron alcanzar metas extraordinarias.

Pero para aquellos que sólo el entusiasmo o la ocasión o, simplemente la práctica de fin de semana, los hizo asiduos a ello, precisamente son a quienes hoy inquieta el estar sin hacer nada, o no estar en contacto con los amigos disfrutando el mismo quehacer.

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