Suicidio: Entre gritos de silencio y la indiferencia normalizada

Columna: Algo que decir:





Ganas de no seguir, ganas de no sentir, ansiedades que carcomen… que asfixian la existencia, esa sensación de ser estrujados por el más profundo y árido abandono, ese avispero de ideas que retumban en la mente murmurando que la mejor solución es terminar con la vida.


Podemos tener a alguien cercano en este estado y no lo sabemos, no vemos claramente las señales o, es que, quizá decidimos minimizarlas... ignorarlas.


Y luego ya es demasiado tarde. Entre lágrimas, dolor e impotencia los cuestionamientos caen como una amarga cascada... ¿Por qué lo hizo?, ¿por qué no me di cuenta?, ¿por qué no pregunté cómo estaba?, ¿por qué ese día no le escribí, no le llame?, ¿por qué lo deje para después?, ¿hubiera podido impedirlo? ¿con una plática, un ¡te quiero!, un abrazo, con una palabra de esperanza?


Se buscan culpables, se pretende entender los motivos, se escudriña cada momento para detectar algún indicio suicida...pero son esfuerzos vanos, es un desgaste inútil, ya no hay nada que hacer.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), en México el suicidio constituye la tercera causa de muerte en jóvenes de 15 a 19 años. Entre 1970 y 2007 el porcentaje de suicidios juveniles se incrementó en 275%, y se estima que por cada persona que se suicida, existen 20 que lo intentan.


El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, alertó que, pese a los avances en materia de la prevención de suicidio, en algunos países se comete uno de estos actos cada 40 segundos.


Destacó que el número de países con estrategias nacionales de prevención al suicidio aumentó en los cinco años posteriores a la publicación del primer informe de la OMS, pero sólo 38 tienen estrategias aplicables.

“Cada muerte es una tragedia para familiares, amigos y colegas. Sin embargo, los suicidios son prevenibles. Hacemos un llamado a todos los países para que incorporen estrategias comprobadas de prevención del suicidio en los programas nacionales de salud y educación de manera sostenible”, indicó Adhanom el año pasado en el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, el 10 de septiembre.


De enero a junio de este año de acuerdo a recuentos de medios de comunicación al menos ocho niñas, niños y adolescentes se suicidaron en diversas regiones del estado Veracruz.


Las víctimas tenían entre 11 y 17 años, se quitaron la vida ahorcándose en sus hogares, en la mayoría de los casos los familiares desconocían los motivos, sin embargo, se atribuyó a abandono, depresión o desilusiones amorosas.

El 3 de enero, en Tenixetepec, un joven de 17 años se quitó la vida colgándose de un árbol, tenía una fuerte depresión.

El 17 de enero un niño de 14 años se ahorcó el municipio de Río Blanco, se desconocen los motivos.


El 18 de febrero una niña de 13 años terminó con su vida al ahorcarse en el municipio de Fortín de las Flores, sus padres descubrieron el cuerpo de la menor cerca del mediodía debido a que no se levantó a desayunar con ellos. Dijeron desconocer las causas que ocasionaron el hecho.


El 23 febrero una joven de 15 años se suicidó atando una cuerda a un árbol en el patio de su casa, presuntamente víctima de una desilusión amorosa. Los hechos ocurrieron en la congregación El Porvenir, en el municipio de Córdoba.

El 7 de marzo, una niña de 11 años se ahorcó en el municipio de Gutiérrez Zamora, no se supo qué la orilló a tomar la decisión.


Para el 8 abril una adolescente de 14 años se suicidó en el municipio de San Andrés Tuxtla, sus padres descubrieron el cadáver de su hija colgado del techo, nunca tuvieron claro por qué su hija lo hizo.

El 1 de mayo un jovencito de 14 años decidió quitarse la vida en la cabecera municipal de Zongolica, luego de sufrir un fuerte cuadro de depresión, presumiblemente por el confinamiento ocasionado por esta pandemia, según la versión de sus familiares, desde hace varios años el menor vivía con su tía ante la ausencia de su madre y padre, solía salir por las tardes a jugar con sus amigos futbol y se especuló que al limitarse esta actividad debido a la pandemia decidió quitarse la vida ahorcándose.


El 26 mayo un niño de 12 años se quitó la vida en el en el municipio de Veracruz, los familiares lo encontraron con una soga en el cuello colgado en el patio, no saben por qué lo hizo.

Otro caso que terminó en la tragedia del suicidio fue el caso del Hiram, mejor conocido como el payasito “Tontolín pocos peines”, dijo tener tres hijos con los que vivía; sin embargo, al no poder acreditar el parentesco ante el DIF municipal los menores fueron resguardados, la situación detonó que cayera en un cuadro depresivo que lo llevó a quitarse la vida.


En Maltrata, Telésforo, un adulto mayor se ahorcó en el interior de su vivienda de la colonia Centro tras sufrir una crisis depresiva.

El hombre tenía 67 años, era jubilado, y vivía con su hermana que lo halló colgado de una cuerda al interior de su vivienda.


El pasado 26 de mayo un hombre de 61 años, caso sospechoso de Covid-19, se suicidó; estaba internado en el Hospital General del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Orizaba, burló la vigilancia, se arrojó por la ventana de la habitación desde el quinto piso y cayó en el área de estacionamiento del nosocomio.

En el sur del estado en hechos diferentes, dos personas se suicidaron la tarde del lunes 17 de agosto en el municipio de Las Choapas y uno más en Sayula de Alemán. Los tres hombres murieron ahorcados.


El 4 de mayo Una menor de edad de 14 años se suicidó en su casa ubicada en el poblado Mapachapa, del municipio de Minatitlán, la familia aseguró que no había motivos aparentes que la llevaran a quitarse la vida.

En Jáltipan el día 10 de agosto un joven de apenas 15 años escapó por la puerta falsa, ahorcándose con una cuerda, el adolescente padecía de ataques epilépticos y recientemente, los médicos le habían diagnosticado que tenía un tumor en la cabeza, por lo que se presume que deprimido por su estado de salud, es que tomó la decisión de terminar con su existencia.


EL 24 de julio, en presunto estado etílico, una joven de 19 años intentó suicidarse cortándose las venas; fue auxiliada por Protección Civil (PC) de Acayucan.

El día 29 de este mes, en Las Choapas, un hombre decidió colgarse y acabar así con su vida causando consternación entre familiares y vecinos, ya que era conocido por dedicarse a la venta de pollos.

El 6 de agosto un elemento activo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) se suicidó de un balazo en la cabeza, mientras resguardaba la estación de bombeo de Petróleos Mexicanos (Pemex) en la zona rural de Hueyapan de Ocampo. No se saben los motivos.


Estos casos fueron recuperados de coberturas periodísticas de diversos medios y demuestran que hay cifras preocupantes, desde menores de 11 años, adultos jóvenes entre 25-40 años o personas de más de 60 años han encontrado suficientes motivos para tomar la determinación de acabar con su vida. Y seguramente hay casos que no fueron dados a conocer a través de los medios de comunicación .


Lo más alarmante es que la gran mayoría de sus familiares o personas cercanas aseguran que no se explican porqué el suicidio fue una opción que eligieron, no lograron descifrar aquello que ocurría en la mente y en el corazón de estas personas, para ellos probablemente no fueron evidentes algunas señales: los silencios, las ausencias, las actitudes evasivas, irascibles, de desgano, indiferencia, los drásticos cambios de ánimo...no, no vieron venir la amarga sombra del suicidio y cómo envolvió poco a poco a sus seres queridos.


Recientemente la Organización Panamericana de la Salud (OPS) dijo que el continente americano está experimentando “una crisis de salud mental a una escala nunca antes vista” durante la pandemia de coronavirus.

La doctora Carissa Etienne, directora de la OPS, explicó que las órdenes de confinamiento social y restricciones estrictas como la sana distancia, han reducido los recursos disponibles para el apoyo de salud mental.

Etienne agregó que los datos muestran que muchas personas están recurriendo al alcohol y las drogas para hacer frente a la pandemia, lo que las hace más propensas a tener problemas de salud mental.


Además señaló que cada vez es más recurrente el insomnio, así como estados de ansiedad, delirio y depresión.

En reciente entrevista en el marco del Día Internacional de la Prevención del suicidio, el presidente de la Asociación Psiquiátrica Mexicana, expresó que a nivel mundial cerca de 80 mil personas se quitan la vida cada año y muchas más intentan hacerlo, enfatizó que en México el suicidio entre jóvenes y adolescentes se convirtió en un problema de salud pública.


Desde 2017 se sitúa en la segunda causa de muerte a escala nacional en personas de entre 15 y 29 años. La población de 20 a 24 años tiene la tasa más alta, con 15.1 por cada 100 mil jóvenes, indican datos oficiales.

El Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro en la Ciudad de México, informó que desde 2016 a 2020 se evitaron 400 suicidios al interior de las instalaciones, señaló Natalia Canela Prado, encargada de la Unidad de Proyectos Especiales y Apoyo Logístico del STC.


En un conversatorio virtual con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio , la funcionaria señaló que el 60% de las personas que han intentado quitarse la vida son hombres y 40% mujeres.

Ante las diversas situaciones desencadenadas por la pandemia y a partir del decreto de la Emergencia Sanitaria los intentos de suicidio en el metro incrementaron 2.3% con respecto al 2019, reveló el presidente del Consejo Ciudadano, Salvador Guerrero Chiprés. Tan sólo en lo que va del 2020 se atendieron 2 mil 477 casos en las líneas de seguridad y chats de la institución.


Hablar del suicidio es escabroso, nunca se podrá ser suficientemente sensibles o empáticos con las víctimas y las familias y lograr hacer que un texto les acompañe en el dolor de la pérdida; creo que tampoco se pueden aportar cifras o datos completamente objetivos, que reflejen la realidad tal cuel es, porque muchas veces los casos no son dados a conocer ante las autoridades o a los organismos de salud dedicados al tema. No se puede ofrecer un análisis de causas y efectos, porque considero que este es un tema en el que cada caso, cada historia, es tan diferente y puede adquirir diversas complejidades.


Sin embargo, hay ciertas señales que pueden poner en alerta al círculo cercano a la persona y emprender algunas acciones... lo principal es la detección de un problema de depresión, y esto lo podemos llegar a padecer todos a tal grado de que se convierta en una enfermedad, en un problema patológico, las circunstancias que han sido evidentes en los casos de suicidios van desde problemas psico-emocionales, hasta dificultades para lidiar con las consecuencias de una vida difícil en el ámbito social, económico, familiar y laboral.


Otro factor que no se puede seguir ignorando es que la persona que está en un estado emocional frágil, en riesgo, lo comunica abiertamente: "me quiero morir", "es mejor si yo no estuviera", "qué harían sin mí", estas son algunas de las frases que no deben pasar desapercibidas porque son un llamado de auxilio, un petición de atención y apoyo y a veces estas afirmaciones son las maneras en que estas personas suelen expresar su necesidad de ayuda.


Hay quienes luego de pasar a las ideas y a las frases, transitan a las acciones: se va cimentando la idea en ellos e instintivamente o de manera consciente comienzan a cerrar ciclos, emiten mensajes que parecieran despedidas, quizá liman asperezas con terceros, hacen testamento o llegan a conseguir el arma o a trazar el plan para hacerlo.

Otros de los indicadores radica en los cambios que estas personas pueden presentar en sus hábitos, dejan de comer a las horas normales, se desvelan mucho, duermen en exceso, descuidan su aspecto, se aíslan, parecen ausentes en todo momento... las señales ahí están, según expertos psicólogos si se manifiestan estos indicios o cambios en las personas antes de intentar terminar con su vida, el problema es que quienes les rodean no les dan la suficiente importancia, tildan a las personas de exageradas, que sólo desean llamar la atención o hasta expresan "no sé qué tiene, al rato se le pasa".


No hay que ser indiferentes a nada, no hay que minimizar nada, se trata de la salud mental, de una vulnerabilidad que no sabemos que está creciendo en alguien cercano y estas señales pueden darnos un claro panorama de que están pasando por un momento de extrema fragilidad y desconcierto.


Lamentablemente son pocos los espacios libres para hablar del suicidio, es un tema aún considerado tabú y no siempre hay esfuerzos notables, enfocados y unificados de parte de las autoridades a brindar una asesoría constante en este asunto, no existe una atención del todo permanente al tema a nivel educativo o de formación social que permita sumar esfuerzos para que en nuestra cultura se le arranque de una vez por todas ese estigma, ese miedo, esa incomodidad o asombro exacerbado que en muchos genera a la palabra “suicidio”.

Y ante todas estas señales lo importante es actuar a tiempo, crear un entorno de ayuda cercana, un círculo de atención prioritaria y desde luego buscar la ayuda profesional.


Lo que espero es que este texto pueda ser esa ventisca que disuelva la bruma que nos impide escuchar ese grito de auxilio que vive en las sombras de una mirada triste, en la soledad que está  padeciendo alguien cercano, en la actitud hostil o hasta en ese disfraz de alegría desbordada que a veces se usa para ocultar las angustias y depresión.

Espero que logremos descifrar la pena que agobia a alguien cercano y podamos actuar, escucharle, abrazarle, extenderle la mano para que se sostenga de nosotros y transite con fortaleza por esos momentos difíciles, que no se sienta solo y así quizá haciendo algo que para nosotros sea poco trascendental, como simplemente prestar atención y escuchar, logremos salvar a esa persona de sí mismo, ayudarle a encontrar el impulso y las herramientas para que el infierno íntimo que le agobie no lo sofoque más... la realidad es que mucha gente llega al suicidio porque nadie escuchó, porque nadie prestó la suficiente atención.


Ojalá este texto ayude a mirar más detenidamente al otro, dejemos de lado el egoísmo habitual que con el que nos movemos en la inercia de la vida y nos despojemos la frialdad cotidiana, de esta a veces fatal indiferencia normalizada.



Si detectas un caso o tienes dudas del tema llama al 911 o a la Línea de la vida al 01800 911 2000 (También disponible en Facebook y Twitter) o a la AC Confianza e impulso Ciudadano

Línea de Confianza: 55-1185-7555

WhatsApp: 55-23230303

FH

Heqfe@hotmail.com


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