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Por Rafael Arias
Columna:

Prevenir: salud o muerte; atender o lamentar

2020-06-30 | 07:40 a.m.
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Sí, así de simple, claro y directo.


Para abril de 2020, de  un total de 126 millones de población, en números redondos, poco más de  57 millones son considerados, dentro de la población económicamente activa y, a su vez, 55 millones, se consideran población ocupada. (ENOE. Mayo 2020)


Para precisar los alcances del problema de salud, habría que señalar que de esa población ocupada, solo cuentan con acceso a instituciones de salud, casi 21 millones; y que más de 34 millones no tienen acceso.


Para la misma fecha, después de las considerables pérdidas, se tienen detectados, más de 19 millones de empleos formales registrados en el IMSS; y para Veracruz poco más de 744 mil.


Situación que se agrava y complica. Es notorio, que aumentan desempleo y falta de prestaciones, porque no se entiende la Economía, ni se cuenta con políticas oficiales de acuerdo a las circunstancias.


Para dar una sencilla y resumida idea, se puede generalizar y decir que,  2 de cada 3, no cuentan con acceso a instituciones de salud.


Las mayorías sobreviven como pueden y si se enferman, o lo hace uno de sus familiares dependientes, costo y daños corren por su cuenta. ¿En dónde están las instituciones de salud gubernamentales? ¿Qué hacen gobiernos estatales y municipales?


La nueva normalidad

 

En su singular trabajo,  Judith Senyacen Méndez Méndez,  asegura que de 2010-2020, "la brecha en el gasto per cápita entre instituciones de salud se redujo, ya que este indicador se contrajo... como resultado de un presupuesto insuficiente y que no está vinculado al incremento en población afiliada... el gasto público en salud ha oscilado entre 2.5% y 2.9% del PIB, estimaciones propias y de organismos internacionales sugieren destinar, al menos, el doble..." (ciep.mx. 151019).


La pandemia muestra,  magnitud y trascendencia, de lo que puede y  debe considerarse,  irresponsabilidad y conformismo "del dejar hacer y dejar pasar",  en cuestiones prioritarias y asuntos públicos determinantes. Tales como seguridad,  servicios básicos (agua, vivienda, movilidad), economía y finanzas públicas y, desde luego, el sector salud. Mismos que, con frecuencia, no  se entienden ni  atienden, bien y a tiempo.


Casi siempre, lo que se hereda tanto disposición, como operación gubernamentales,  son insuficientes  y deficientes. Sin previsión y planeación efectivas; con funciones corrompidas y alteradas, en sus principios y objetivos, de apoyo e impulso al desarrollo individual y social, al bienestar social y al bien público.


La historia, en los hechos y datos, así lo prueba. Una cosa es el discurso y las promesas electoreras; otra es la realidad presente y los resultados del trabajo y representación pública encomendados.


Abordar responsable y permanentemente, el papel y alcances del sector salud gubernamental es prioritario, es vital, porque probado  y comprobado está que, cuando se mal atiende, o de plano se desatiende, algo tan importante, los costos, daños y efectos  son inevitables y acumulables.


Asunto o aspecto, que caracteriza y define a todo gobierno; y a la sociedad que lo sostiene o padece.


Por lo pronto, debe tenerse presente, lo que con frecuencia se simula o esconde, minimiza o ignora.


Resaltar, que el crecimiento de toda enfermedad, o infección, así como la agresión o rechazo del medio o ambiente, en el que el ser humano se desenvuelve, deben atenderse bien y rápido.


Que el no hacerlo, ocasiona complicaciones y sacrificios; y también, señalar que puede favorecer intereses personales o de grupo, públicos o privados, políticos y empresariales, al propiciar o acarrear beneficios y ventajas,  a quienes lucran con desgracia y sufrimiento, de multitud de padecimientos que se pueden prever, evitar y atender a tiempo.


Afectación y padecimiento, tragedia y sacrificio recurrentes que,  por un lado,  causan, facilitan o permiten muchos gobernantes y funcionarios a cargo, quienes ante su frecuente incompetencia y hasta corrupción, se caracterizan por el uso y abuso de  uno y mil pretextos para justificar sus pobres o nulos resultados, y hasta retrocesos.


Y que por el otro, al mismo tiempo, como siempre, lamentablemente ayudan, apoyan o sostienen  desinterés, pasividad o conformismo, característicos de ciudadanía y sociedad en general, que no asume oportuna y plenamente, su ineludible obligación de gobernar al gobierno, de participar y evaluar permanentemente toda actividad gubernamental, se haga o no; bien o mal, regular o superficial.


Siguen pandemia y otros males


Muchos especialistas, sostienen que las crisis siguen y crecen.


Entre otros, Juan Ramón de la Fuente, representante de México ante la ONU, "recientemente alertó que la pandemia de la COVID-19 continúa en expansión, por lo que pidió a la población a mantener la cautela...


A nivel global, sin lugar a dudas,  la pandemia no está controlada. Hay fundadas razones para pensar que el regreso que se está dando en diferentes países está generando rebrotes..." (Sin Embargo.22.06.20).


Así que, lo primero que se debe exigir y tener es diagnósticos actualizados y confiables, tanto de la presencia de este y otros males, como de la capacidad de respuesta de la estructura gubernamental, a sus diferentes niveles o ámbitos.


Sin duda hay que revisar mucho más indicadores y estadísticas. Analizar situación, impacto pandémico y perspectivas. Considerar trabajos y contribuciones al respecto, como  los de la OCDE: Salud en el siglo 21. Poner datos a trabajar para sistemas de salud más fuertes. Publicado el 21 de noviembre de 2019.


https://www.oecd-ilibrary.org /docserver/e3b23f8e-en.pdf? expires=1593454919&id=id &accname=guest&checksum= 2152EEC4DBFA922EF912B221  F2C1D73C


Reconocimientos


Como siempre, es justo valorar  esfuerzos y sacrificios de enfermeras, médicos y trabajadores del sector salud. Así como  los buenos resultados institucionales, que aunque pocos e insuficientes, los hay.


Exigir entrega suficiente y puntual de insumos, medicamentos, equipo y apoyos necesarios, para que realicen bien su trabajo que, como se dice, es cuestión de vida o muerte.


Pero no solo reconocimiento,  también, hay que apoyarlos y exigir que se les pague bien.


En fin, todo un reto hacer realidad un derecho humano y ocuparse de  un sector salud público, dotándolo de disposiciones y condiciones apropiadas, para ampliar cobertura y mejorar servicio.


El problema es hoy y aquí. ¿Qué se enfrenta? ¿De qué se dispone? ¿Cuáles son las perspectivas de evolución?


-Academico.IIESESUV @RafaelAriasH,Facebook: VeracruzHoydeRafaelAriasH

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