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Columna: Sin patear el pesebre



CUANDO PANCHO VILLA ADOPTO A 300 NIÑOS HUÉRFANOS

Cuando en diciembre de 1914, se llevó acabo en el Distrito Federal la icónica entrevista entre el General Villa y el General Zapata, el Centauro del Norte recorrió las calles más céntricas de la capital mexicana, acompañado del que en aquel entoces era Coronel, y años más tarde General, 'Juan M. Medina'. Durante ese recorrido por parte de Villa, por la venida San Juan De Letran, hoy avenida Lázaro Cárdenas, y la cual fue la principal ruta de la Gran Tenochtitlán, el General Villa se quedó sorprendido al mirar centenares de niños vagando libremente, muchos de ellos durmiendo en las banquetas, tapados con periódicos o con anuncios despegados de las paredes, y lo cuales estaban llenos de engrudo seco, algunos de estos niños, se abrazaban de sus perros, para sentir más calor pues las noches eran extremadamente frías en esa época del años, el General Villa pudo escuchar que muchos de estos niños lloraban por no poder conciliar el sueño a causa del frío, al verlos en esas condiciones tan deplorables, el General Villa se conmovió tanto, que comenzó a llorar inconsolablemente, pues recordaba su propia infancia, la cual estuvo llena de carencias en injusticias, y veía con tristeza que el futuro de México en esos niños estaba solo y marginado, mientras que al mismo tiempo, la gente, la sociedad en general, pasaba junto a ellos, con una total indiferencia, una vez que le pasó la tristeza y melancolía al General Villa, este le preguntó a su acompañante., - "Coronel Medina, ¿por qué están esos niños tirados en las calles, y durmiendo en la interpedie?., -" Es que son huérfanos ", le contesto Medina, -" No tienen casa, en el día venden periódico, asean calzado o piden limosna, en la noche duermen en donde pueden". Antes de regresar a Chihuahua, el General Villa, mandó la siguiente orden, "Juntenme todos los niños que puedan, ¡me los voy a llevar a Chihuahua, no es posible que estos pequeños estén aquí a la deriva de nadie, por que yo amo a los niños, y odio a los tiranos!, esos chiquillos los voy a adoptar, ¡van a ser mis hijos!., 'cierro la cita'. Cuando llego a su casa, "La quinta Luz", en la calle décima, hoy museo de Villa, en la capital de Chihuahua, le dijo a su esposa, - "Güera, ¿que crees?, ¡que ya eres madre!., a lo que su esposa, tan solo se quedó con la cara sorprendida, pero antes de que dijera algo, continuó..., -" Ahora que regrese de México, me traje 300 niños que no tiene papá ni mamá, ¡usted va a ser su mamá, y yo su papá!, ahorita mismo se me va usted a la fábrica de ropa" La Paz", y me les compra ropa de trabajo, ropa interior, sábanas, almohadas, calcetines y zapatos, ya los instalé en la escuela de artes y oficios, en donde estudiarán todo lo necesario para que mañana sean hombres útiles a la sociedad"., 'cierro la cita'.

Y efectivamente así fue, el Centauro del Norte de su propia bolsa les puso maestros de mecánica, talabarteria, electricidad, música y carpintería, etc . El que fuera comisionado para que se hiciera cargo del responsable del traslado de estos huérfanos desde el Distrito Federal, hasta la Ciudad de Chihuahua, de nombre Pedro Rodríguez, y ya estando anciano, platicaba lo siguiente, - "El General Villa me ordenó organizar la brigadas de huérfanos, por lo pronto, los instale en el cuartel de Zapadores en aquella capital, antes de traerlos en los trenes militares en los que nos regresamos a nuestra ciudad, al pasar por el puente del Río Conchos, hubo demora mecánica por espacio de una hora, pues se descompuso una locomotora, mometo que los muchachos, aprovecharon para bañarse y jugar en el agua del río, creí que se me iban a fugar todos, pero no lo hicieron, al oír el silbato de la máquina, todos corrieron para abordar los carros del tren, unos vestidos, y otros encuerados, pues ya se les figuraba que quedaban abandonados en tierras extrañas, pase lista, y no me faltaba ninguno"., 'cierro la cita'.

Ahí estudiaron y vivieron los 300 hijos de Villa, por espacio de unos dos años, después tuvieron que abandonar forzosamente la escuela de artes y oficios, el 27 de marzo de 1917, esto debido a que la plaza había sido tomada por el General Francisco Mugía, sin embargo doce de ellos, permanecieron en el plantel, pues por ningún motivo deseaban abandonar sus estudios, relacionados con el oficio que estaban aprendiendo, para después ganarse la vida honradamente, por cierto, de los 300 niños que Villa llevo consigo, tan solo desertarian 25 de ellos, los demás crecieron y se convirtieron en hombres de bien, gracias a su padre adoptivo, el gran General FRANCISCO VILLA!!

QUE VIVA MI AMADO GENERAL FRANCISCO VILLA, EL PADRE DE LOS POBRES!!


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Raúl López Gómez


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