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No es Bienestar, es Telecom



¿Cuántas firmas habrá realizado un adulto mayor a lo largo de su vida? ¿Quién repite su firma, tal cual, ya no digamos a los 80 años sino a los 40 luego de una seguidilla de trazos sobre papeles, documentos, actas, cheques, órdenes de pago? La pregunta no es ociosa, ni ingenua, ni retórica. Lo que sigue es una mínima historia entre muchas posibles y es un aviso a tiempo, uno más.

El asistencialismo popular desarrollado por Morena desde antes de ser tal y que sentaba las bases de una de las más perversas variantes del clientelismo lopezobradorista tiene cuatro boquetes.

El primero es de orden financiero, el segundo es estructural; el tercero es político y el cuarto, moral. Conviene detenerse en este último en tanto que el concepto es una de las ideas fuerza de este neocaudillismo populista que utiliza o desprecia las instituciones que con no pocos trabajos el país ha podido construir.

Por el boquete moral se fugan ya una cantidad de recursos fácilmente cuantificables a través de una solicitud de información a las Secretarías de Hacienda y a la de Bienestar. ¿Algún reportero de los de antes en la sala o todo lo tiene que hacer esta columna?

A la primera, preguntarle a cuánto asciende lo entregado como estímulo bimestral para, a través de la Secretaría de Bienestar, dispersarlo entre los adultos mayores; a la secretaria de Bienestar preguntarle sobre los recursos no cobrados por los adultos mayores precisando además la causa por la cual esos recursos no fueron cobrados con indicación clara de qué entidad se negó al pago, porque, dicen, los siervos y siervas de la nación, “no es Bienestar, es Telecom”.

La historial es real y no requiere mayores hipérboles. Una sierva de la nación a la que aludiremos aquí como Palma de Mallorca y cuya identidad nos reservamos pero que está plenamente identificada, a la consulta al respecto de qué es lo procedente luego de una negativa de pago a un adulto mayor, tal Poncio Pilatos sin toga dice: “no es Bienestar es Telecom que están muy pesados” y que “habrá que esperar al próximo operativo” (sustantivo repugnante si los hay). Sugiere, además ir al INE y tramitar una credencial sin firma.

Fuentes consultadas off the récord al interior del propio INE indican que es poco viable una credencial “sin firma” como sugiere con ligereza doña Palma de Mallorca, quien previamente ha dicho también que no todos los siervos de la nación tienen su nivel de compromiso; que a veces algunas órdenes no llegan a su destino, que no transitan del emisor al receptor. Concediendo que Palma de Mallorca no tire balandronadas y se autobañe de pureza, ¿a dónde van a dar las órdenes de pago no entregadas?, ¿quién, quiénes no las entregan? ¿Regresan a la tesorería de la federación, a la hacienda pública? ¿A cuánto asciende lo que a la fecha y durante al menos 4 bimestres de 2021 no se ha entregado y por ende no se ha cobrado, salvo prueba en contrario? ¿Por qué razón una sierva o cierva de la nación,

¿Alejandra estás ahí?, parapetada tras el mostrador de Telecom, con desdén de nueva rica, espeta: “Ni crea que va a cobrar…”.

No hace falta ser muy listo para darse cuenta entonces que en cajón abierto hasta el justo peca y que para algunos siervos o ciervos, nadie sabe, o --¿llamarlos cuervos sería ya lo correcto?-- la moral es todavía ese árbol que, o da moras o no sirve para nada.

veracruz1230pm@gmail.com

https://veracruz1230pm.blogspot.com

@AutorGuerra


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