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La pena de muerte no existe en México ¿O sí existe?

Columna: Francisco J. Ávila Camberos



La Suprema Corte de Justicia de la Nación acaba de cometer una tremenda injusticia, al decidir que es inconstitucional penalizar el aborto en México. Con esa medida tan extrema, se permitirá privar de la vida a un inocente, sin ejercer sanción alguna en contra de quien o quienes se confabularon para asesinarlo.

De esta manera el máximo tribunal del país atiende las exigencias de grupos radicales muy bien organizados, algunos patrocinados por organismos internacionales muy poderosos económicamente y condena a muerte a millones de niños inocentes sin haberlos previamente oído, ni vencido en juicio alguno.

Ese castigo tan extremo, no se aplica ni siquiera a los asesinos seriales confesos. ¿Por qué deberán recibirlo ahora niños y niñas inocentes que sin cometer ningún delito han sido sentenciados a la pena máxima?.

Así, México avanza cada vez más en la cultura de la muerte y de la barbarie, lo que provocará que el número de homicidios de bebés nonatos se incremente.

Esta decisión se contrapone al espíritu de las Leyes y a la Declaración de los Derechos del Hombre, donde con toda claridad se establece que el derecho a la vida es el más importante de todos los derechos del ser humano.

Tal parece que la sociedad actual vive desconectada de la realidad; porque una buena parte no habla no habla del tema, ni cuestiona, ni tampoco manifiesta su protesta legítima contra semejante fallo de la Suprema Corte.

Lo que antes constituía la comisión de un terrible delito que se cometía con todas las agravantes de la LEY, como son la premeditación, alevosía, ventaja y traición; de la noche a la mañana dejó de ser delito, simplemente porque un grupo de jueces así lo decidieron.

De esta manera el conformismo y el silencio cómplice de los ciudadanos van permitiendo a los grupos extremistas anular el derecho más importante de los niños, que es el derecho a vivir.

Alcanzamos ya pavorosas cifras de cientos de miles de muertos por el COVID, decenas de miles personas asesinadas por la violencia generalizada que padecemos, miles de muertes por accidentes de tráfico, fallecimientos por falta de atención médica oportuna y por abuso en el consumo de estupefacientes; como para todavía agregar la muerte de cientos de miles de niños inocentes sacrificados sin misericordia alguna mediante la cruel práctica del aborto.

Por si algunos no lo saben, el aborto consiste en cortar en pedazos al bebé que está vivo para extraerlo del vientre materno o quemarlo y matarlo con soluciones salinas para después extraerlo.

El Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia ha declarado que con esta decisión se “Inicia una nueva ruta de libertad”. Y yo pregunto: ¿Es válido, es legal, es ético tener la libertad para matar a un hijo?. Creo que el señor ministro se equivocó rotundamente. Los que no fueron abortados en su momento, votaron para que otros pudieran ser abortados sin consecuencias legales. El mundo al revés.

En el discurso que pronunció la Madre Teresa de Calcuta ante el Rey de Suecia, cuando recibió el Premio Nobel de la Paz en 1979 dijo textualmente:

“Quiero compartir una cosa con todos Ustedes. El gran destructor de la paz hoy es el crimen contra el niño inocente no nacido”.

“Si una madre puede asesinar a su propio hijo en su seno; ¿qué impedirá que nos matemos los unos a los otros?”

“En los periódicos leemos que una o varias personas han sido asesinadas. Pero nadie habla de los millones de pequeños que han sido concebidos para la misma vida que tú y que yo, y que son asesinados sin misericordia alguna. ¡Y no decimos nada!. ¡No lo permitamos!.”

“Una solución para evitar los abortos es la adopción. Hay muchos matrimonios que no pueden tener hijos y recibirían encantados al bebé que no fuera deseado por sus propios padres”.

¿Qué les parece a Ustedes?

Muchas gracias y buen fin de semana.


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