Especuladores y políticos, la otra pandemia



A Antonio Sola, en reconocimiento

 

Con la nueva normalidad el mundo comienza a girar y al parecer poco a poco comienzan a equilibrarse las actividades económicas, sociales, educativas y productivas, acordes al nuevo paradigma que ha tocado vivir por la pandemia del Covid-19, y que al parecer en todo el mundo ya está llegando a un punto de descenso, con los resultados lamentables y catastróficos por lo inesperado de la situación.

 

Los fallecimientos a causa de los contagios, los que son asintomáticos y los que descuidan las medidas preventivas de sanidad, deben ser parte de los datos duros, a los que hay quienes creen aún que la pandemia ha sido un invento del hombre.

 

En la triste realidad, el Covid-19 detuvo a toda la humanidad en varios meses, por lo que muchas actividades quedaron suspendidas, sobre todo los clásicos eventos masivos, sí los espectáculos que se cancelaron como una medida extrema, pero necesaria para evitar mayores repercusiones.

 

En México, en el sector educativo, los niños y jóvenes son los que más han resentido el nuevo modelo de educación que pasó a ser virtual a través de los sistemas tecnológicos avanzados de internet con las famosas videoconferencias de las multi-plataformas digitales, a los que maestros, alumnos y padres de familia, se han adaptado de forma gradual.

 

En ese nuevo sistema, en los niveles básicos, los maestros y maestras, poco hacen porque los alumnos estén conectados a la televisión, por lo que casi la mayoría realiza el cumplimiento del programa escolar con los sistemas tradicionales en donde se da la clase virtual, aunque los niños y jóvenes estén en sus casas.

 

Entre las lágrimas de algunos de los niños, que se han tenido que adaptar a las nuevas tecnologías con las precariedades de la época y los problemas económicos, nadie puede hacer nada a los abusos de algunas empresas de telefonía y de internet que están avasallando a los padres de familia con cobros anticipados en los servicios, al escatimar los famosos datos, o acabarlos en forma rápida, a causa del uso de las videoconferencias.

 

Los especuladores de siempre, que abusan del momento, no se les ha podido tocar ni con el pétalo de una rosa, porque además de abusar con la demanda de sus servicios, operan abiertamente en un fraude generalizado poniendo sus propias reglas a las que obligan a ajustarse a la de a fuerzas a los consumidores, y no existe poder alguno que les someta a tener la mínima conciencia, de que muchos padres de familia no tienen para estar gastando cincuenta o cien pesos diarios por niño, y cuando son varios niños o jóvenes en el hogar, además se demandan los aparatos para poder entrar a una clase virtual.

 

Las empresas de telefonía y del servicio de internet, las más conocidas y abusivas cambiaron las reglas en perjuicio de la gente, y ante la gran demanda en masa, hacen su agosto lucrando con la gente a causa de la pandemia y no se tocan el corazón para cometer sus abusos en los que adelantaron los calendarios de cobros y de forma  or demás notable, ante la capacidad tecnológica de atender simultáneamente a la población que demandan en la horas normales el servicio de internet, simplemente no tienen velocidad y muchos padres de familia sufren ante la exigencia de los docentes de comenzar con sus ya conocidas amenazas en contra de niños y los padres de familia. Así las cosas.


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