Enrique Haro Belchez

Columna: Enrique Haro Belchez



En el mundo entero, el movimiento ecologista reúne a muy diversos movimientos sociales y políticos, como asociaciones, partidos, organizaciones no gubernamentales, plataformas ciudadanas, activistas, etc. Parte de ellos, principalmente los que buscan una transformación de la sociedad o de las instituciones, se refieren a la "ecología política" o "ecologismo político" para definir su ideología común.

La ecología política se entiende como un sistema de pensamiento político global y autónomo que responde a unas necesidades históricas concretas; existe otra aceptación del término ecología política, entendido como el estudio de los conflictos ecológico-distributivos locales o internacionales derivados del acceso de diferentes actores a los recursos naturales y servicios ambientales y a la vez, los derivados de las cargas de la contaminación.  Ahí colindan, confluyen y se confunden las ramificaciones ambientales y ecológicas de nuevas disciplinas: la economía ecológica, el derecho ambiental, la sociología política, la antropología de las relaciones cultura-naturaleza y la ética política.

En este sentido la ecología política ha jugado un papel fundamental para la transformación de las actuales relaciones sociales. Si bien la ecología política es lapremisa para replantear las formas de la producción, consumo y distribución de bienes y servicios que cierto sector de la sociedad produce, también, tiende a trazar nuevas formas y alternativas para comprender y concebir a la naturaleza. De ahí que, no se concibe una perspectiva que todo lo existente en torno a la relación sociedad naturaleza, tiene un costo, o valor de cambio, porque conduce necesariamente a la usura, a la apropiación privada y al derroche de lo que aún pertenece a todos.

Algunos de los temas principales en la ecología política actual son: el medio ambiente como un espacio ecológico, social y simbólico;  los mecanismos de poder y conocimiento involucrados en el uso, acceso y control de los recursos naturales y en las construcciones sociales sobre el medio ambiente; las relaciones entre las estructuras institucionales y la agenda humana en la gestión ambiental; el entretejido de procesos biológicos y socioculturales en los cambios ambientales, y  las redes de cooperación y conflicto en la gobernanza ambiental, la producción y el comercio globalizado e iniciativas y movimientos de desarrollo alternativo.

A partir de estos supuestos, la ecología política puede usarse para: informar a los formuladores de políticas y organizaciones sobre las complejidades que rodean el medio ambiente y el desarrollo, contribuyendo así a una mejor gobernanza ambiental; comprender las decisiones que toman las comunidades sobre el entorno natural en el contexto de su entorno político, presión económica y regulaciones sociales; mirar cómo las relaciones desiguales en y entre las sociedades afectan el medio ambiente natural, especialmente en el contexto de la política gubernamental.

Un reto importante en la ecología política actual, tanto en México como en el mundo, es cómo analizar los vínculos entre los actores, las políticas y los procesos cambiantes de un mundo globalizado.

Es tiempo de un nuevo humanismo donde privilegiemos la solidaridad y la cooperación frente al interés económico. Tenemos que volver a una convivencia armoniosa con la naturaleza, lo que exigirá una nueva ecología y un verdadero desarrollo sustentable.

Las actuales luchas por la naturaleza no tienen solución de continuidad más que transformando al ecologismo en una verdadera ecología política.

#CambiaUnaAcciónCambiaTodo.


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