´En el momento adecuado´



Muchas veces he visto y oído a personas decir, no te preocupes, ya sabes, lo que necesites cuenta conmigo, y llega el momento en que por alguna razón te acercas a solicitar dicho apoyo y la respuesta casi en automático es "no puedo", o sea ¿de qué se trata? 

Ofreces apoyo y luego te retractas, y no me refiero solo a los apoyos económicos, sino también con el apoyo físico, moral o en materia, cuando todo está en calma, somos muy solícitos y cuando llega el momento de la verdad nos retractamos, sin embargo, no todos o no siempre es así. 

Muchas personas aun si pensarlo, aparecen en el momento adecuado y muchas veces no preguntan ¿en qué puedo ayudar? simplemente llegan listos y preparados para tomar cartas en el asunto, dispuesto a hacer lo necesario para poder brindar verdaderamente una ayuda aun sin que esta fuera solicitada. 

Recuerdo como hace ya muchos años, un viejo maestro de nuestra disciplina, quien había tomado cargos muy importantes en el desarrollo y administración de nuestra asociación, quien aun trabajaba arduamente en el consejo directivo que en su tiempo yo presidia. 

Sin embargo, ya me había anunciado que pretendía retirarse de todo este trabajo, administrativo e incluso en la enseñanza de nuestro arte, yo entendí con sencillez su postura y acepte su renuncia, aunque no dejo su cargo, hasta haber encontrado quien lo supliera en el mismo, continuo nuestro trabajo y un día me lo encontré organizando un evento muy grande e importante, me extraño verlo en el, ya que se supone había renunciado para ya no ejercer ninguna función y menos de esa envergadura. 

Sin embargo, en ningún momento, paso por mi mente hacerle algún tipo de reclamo o nada que se le pareciese, pero el al verme, primeramente me saludo con mucho aprecio y respeto y de inmediato, casi queriéndome dar una explicación, replico, fíjate que Raul, me hablo para que le apoyara un par de meses, mientras termina su administración en su grupo regional, yo recuerdo hace años, cuando el por primera vez asumió dicho cargo, yo le dije, felicidades Raul, ya sabes, en lo que yo te pueda apoyar, con todo gusto, cuenta con ello, precisamente ahora que me pidió el apoyo, pues no me pareció justo decirle, no gracias, no puedo, pues ni hablar, a dar un jaloncito mas y ya después podre descansar. La verdad es que no le estaba pidiendo cuentas, pero él, amablemente me dio una explicación. 

Pero no solo eso, me dio una verdadera enseñanza, me dijo, cuando prometas algo y este a tu alcance cumplirlo, aunque esto te implique un esfuerzo extra o un sacrificio mayor, hazlo, eso hablara de tu integridad. Es algo que aprendí y nunca olvide y que hasta el día de hoy, he tratado de poner en práctica, aun con las personas o las situaciones que pudieran ser adversas a mi persona, si está en mis manos apoyar, así lo he hecho. 

Como todo ser humano, muchas veces me he molestado por tal o cual circunstancia, en ocasiones, hasta he sentido muy interiormente un espíritu de revancha, sin embargo, cada vez que esto me sucede, recuerdo la actitud de este maestro que mencione y retomo mi actitud de servicio, aun y a pesar de que muchas veces me he sentido agraviado o lastimado. 

Muchas personas cuando vemos la penas de otros nos acercamos y decimos, en lo que se ofrezca aquí estoy, pero otras llegan con el overol puesto listos a la faena, viendo y haciendo lo necesario para poderte ayudar verdaderamente. Recuerdo como en uno de los grupos de whatsapp un compañero nos comentaba que se encontraba muy mal de salud, muchos le decían, ya sabes, en lo que necesites aquí estoy para servirte, entonces yo intervine en la plática, si se dan cuenta, el comentario de este compañero no es solo un comentario, lleva implícita una solicitud de apoyo, el que pueda aportar económicamente eso le haría mucho bien y el que no pueda apoyar en economía, asistamos a su casa para ver que hay que hacer por él, quizás ayudarle a limpiar, a guisarle o que se yo, pero su aviso más que simple aviso es un grito de ayuda.  

Hacer lo preciso en el momento adecuado, es lo que nos convierte en verdaderos amigos y servidores.             


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Raúl López Gómez

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