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El Renacimiento mexicano.

Columna: Ser renacentistas es nuestra pretensión… y que así florezca México.



Los mexicanos quisiéramos entonces aportar a que florezca la humanidad.

Pero nada florece encerrado en círculos viciosos.

En los “Chats” de amigos o familias se da una minúscula muestra de lo que ocurre en el país y en el mundo, se reacciona igual que el entorno, como pequeñas muestras de un universo.

No se puede impactar lo universal, si no se impacta en lo particular, lo particular son los grupos mexicanos, las personas.

Una gran sociedad, un gran país, se forma de grandes personas, no hay otra fórmula. La formación de esas personas se ve asediada, como en todos los países, por los grandes medios de comunicación, algunas inercias culturales, las creencias religiosas y las ideologías, que no son otra cosa que “Lentes” para ver la realidad.

Por eso a los que pretendemos renacer, nos llaman la atención las culturas que nos anteceden.

No las habitaban las actuales inercias y creo que sabían más acerca de si mismos...Un ejemplo que siempre cito son: “Los cuatro acuerdos” de la Toltequidad descritos por don Miguel Ruiz… es decir, como individuos desarrollaban "Un ojo que ve hacia adentro", un estudio de sí.

Ese “Ojo”, es el hombre o mujer que se observa y tiende a conocerse, que sabe que  reacciona ante lo que ocurre y funciona entonces como lo que está criticando.

Todos queremos reafirmar nuestra creencia, así es la mente que nos habita, esa tendencia puede generar los mencionados círculos viciosos, estamos encerrados dentro de nosotros mismos.

Nos entregamos a nuestro lente que “ve realidades” y nos enfrentamos aguerridamente a los otros habitados por esa misma emoción. Damos vueltas en círculo.

No somos seres racionales... somos seres emocionales que razonan… y reaccionan. Y para eso no hay vacunación masiva, es tarea personal.

Los renacentistas Italianos, no se sabían renacentistas, ese nombre se los dio la historia. Pero eran artistas, filósofos, alquimistas, héroes del pensamiento y la expresión en general que revolucionaron la vida. Esa vida que hay que habitar de manera novedosa para que no se aburra de que siempre pase lo mismo.

El Renacimiento mexicano no es de izquierda ni de derecha.

No es católico, cristiano, judaico o Musulmán. Trasciende esas pasiones porque si no no salta, no brinca y no renace nada cuando se reproduce ciegamente al entorno... y ese, es un trabajo personal... y como pueblo.

Por eso ocurre lo que ocurre ahora en medio Oriente, pura pasión, puro poder, nada de conciencia. ¡Quítate tú para ponerme yo!,¡Mi patria es mas importante que la tuya!; y lo peor es que se apoyan en su idea de Dios… nada de trascender la propia sombra.

Esa es la realidad humana desde hace milenios, desangrarnos en el nombre de Dios.

Los mexicanos tenemos en nuestra inercia cultural una visión que hay que recuperar y encarnar, no es un “rollo” ni un discurso. Quien quiera encarnar esa misión deberá hacerlo primero en si mismo para enfrentar a la propia sombra.

Cuando ocurra y... ha ocurrido aquí en momentos... podremos generar entonces Círculos Virtuosos, que dando vueltas sobre sí generarán una propuesta cultural al mundo.

No será como el “Nacional socialismo” viciado de si, ni nos sentiremos “Raza elegida”.

Ser autentico mexicano otorgará un reconocimiento a Lo Humano, que hará que México se diluya, para dar paso la raza cósmica, esa de la que habló Vasconcelos.


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