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2022: profundizar la transformación (II)

Columna: La escena veracruzana



Como señalé hace una semana, las reflexiones sobre el proceso de transformación que estamos viviendo continuarían en los próximos días. Y así fue.

No tuvo que pasar ni un día sin que el presidente López Obrador contestara a las afirmaciones del senador Ricardo Monreal acerca de que si un radical llegara a la presidencia de la República no quedaría país para nadie, “el aniquilamiento, dijo Monreal, sólo deja destrucción”.

El lenguaje tremendista y sulfúrico de Ricardo Monreal fue lo que hizo que el presidente respondiera de manera muy clara en su mañanera.

“Somos radicales nosotros. La palabra ‘radical’ viene de raíz y nosotros queremos arrancar de raíz al régimen corrupto de injusticias y de privilegios. Claro que somos radicales”, afirmó AMLO.

Para el senador Monreal, el paso siguiente, el que corresponde en la sucesión presidencial es el de hacerse hacia el centro, transigir con los que han tenido privilegios y han medrado con la justicia. No sólo tiene esa convicción, sino que ha venido acumulando respaldos de diversos sectores económicos, agrupamientos y actores políticos fuera de MORENA, que apoyan sus planteamientos y, llegado el caso, su candidatura a la presidencia de la República.

Sabe que el mejor escenario para él es el de la sorpresa de último momento, cuando la acumulación de sus fuerzas, sus planteamientos ante la clase media y alta, creen la división suficiente en la sociedad y gane para su causa a los sectores que por toda esta propaganda en contra de la 4T han adquirido antipatías, miedos o zozobra ante el empuje de las transformaciones que se llevan a cabo.

Agazapado en el cuerpo de MORENA y de la Cuarta Transformación, al mismo tiempo que ha creado los vasos comunicantes con los actores políticos del pasado y con sus intereses, entre los cuales tiene a mano los de Movimiento Ciudadano, anclado él sí en un discurso de moderación, de no polarización, de connivencia con grupos contrarios al presidente, lo peor que le pudo haber pasado es una “sucesión adelantada”.

La estrategia del presidente de la República lo desnudó ante la opinión pública y actos de justicia como los vividos en Veracruz con la aprehensión de José Manuel “N” han mostrado con toda nitidez el tipo de acuerdo que tiene con Movimiento Ciudadano y el senador Dante Delgado, por lo pronto, amén de otros que en el futuro se sepan.

Exponer públicamente a distintas figuras de su gabinete como posibles sucesores a la presidencia, excluyendo con toda la intención al senador Monreal, generó lo que se buscaba, una reacción de exposición mayúscula del senador, tal como son sus planteamientos y propósitos, su ideología, sus formas políticas, sus alianzas y su poder real, éste último que deviene de su pertenencia a Morena, fundamentalmente, lo que lo hace vulnerable a los movimientos que se den en el partido.

“Nada se logra, y esto aplica en México y en todo el mundo, con las medias tintas, con el centrismo, la moderación”, ha dicho el presidente, no sólo en estos días, lo ha repetido en numerosas ocasiones. Pero ahora lo opone diametralmente a lo dicho por Monreal en diversas entrevistas. Y el público, el pueblo, el gran receptor de sus planteamientos lo ha registrado puntualmente, para lo que esté por decidirse.

“Esta transformación pacífica es igual de profunda que la Independencia, la Reforma o la Revolución”, repitió nuevamente el presidente. Es decir, no es una pequeña transformación, pasajera o maquillada. De esta manera se traza una diferencia fundamental ante los tibios o moderados que se arropan en la 4T.

Profundizar la transformación, para lo que el primer paso es continuarla en sus principios y sus propósitos, dejándola en manos de los cuadros que han demostrado estar en esta línea, es lo que se requiere. Y para ello, el presidente sigue haciendo cambios de ajedrez en su gabinete, tal como se necesitan.

marco.a.medinaperez@gmail.com


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