Cobertura-Elecciones-2021

¿Sólo un cigarro Jhonatan?, ¡Ya bájate Beto!

“¿Nada más un cigarro?” fue la última pregunta que una mujer le hizo a Jhonathan Ernesto Vázquez para impedir que se le lanzara de una azotea la noche del lunes en la colonia María de la Piedad; eran las 22:10 horas, un ruido fuerte indicó que todo fue en vano, el cuerpo yacía herido en la banqueta de la avenida Bravo.

De acuerdo a los vecinos el joven de 19 años se habría puesto en la azotea alrededor de las 16:00 horas, pero no fue sino a las 18:30 horas cuando el dueño de la casa se percató de la situación al llegar del trabajo; se topó con aquella escena de película, intentó sin éxito persuadirlo para bajar.

¿Sólo un cigarro Jhonatan?, ¡Ya bájate Beto!

“Estamos esperando que llegue algún familiar, es que no los conocemos… (se subió) de los balcones de los departamentos y pasó para acá”, señaló el dueño de la casa ubicada en la esquina de Quevedo y Bravo.


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“La gente de PC no quiere venir”, es lo que espetaba uno de los policías de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), quien tampoco pudo convencer a Jhonatan de bajarse, pues no sirvió que le gritara “¡hey amigo, amigo!”, ya que no volteó a verlo ni dio muestras de querer conversar.

Aquello se volvía digno de una escena de película de suspenso y un espectáculo que demostró la insensibilidad de muchos, entre conductores, vecinos, incluso de algunos de los reporteros presentes.

“¡Ya tírate!”, espetaba un conductor que pasó por Quevedo, mientras varios de los vecinos grababan con sus celulares cual periodistas y algunos periodistas mostrando su cinismo o falta de preparación en asuntos de derechos humanos eran irónicos y sarcásticos en sus transmisiones, incluso, medios de comunicación como Vive Coatza ocuparon un dron para acercarse a Jhonathan, cuando esto es completamente violatorio y sensacionalista.


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Alrededor de las 20:00 horas llegarían varias unidades de Protección Civil (PC) junto al director David Esponda Cruz, para colocar sogas, lonas y colchones en la planta baja a fin de amortiguar la virtual caída del joven, incluso hasta el director del Itesco, Bulmaro Salazar, llegó al sitio para intentar dialogar con Jhonathan, pues es terapeuta.

Pasaron los minutos, los elementos de PC subieron una escalera al balcón de la casa, para intentar acercarse, mientras un amigo del joven sólo le gritaba “¡Ya bájate Beto!”, sin lograr inmutarlo, siendo David Esponda quien al final subió a la azotea para dialogar.

Eran las 21:30 horas cuando una grúa del Ayuntamiento de Coatzacoalcos llegó para retirar la luz de un poste, pues a decir de elementos de PC y SSP, Jhonathan se sentía aturdido, fue así como también ampliaron el acordonamiento.

Alrededor de las 22:00 horas una mujer, vecina de la zona, desde la calle Quevedo le habló a Jhonathan con la dulzura de una madre, a la que finalmente le respondió si quería un cigarro: “yo te lo llevo, me subo y nos bajamos juntos”, diálogo que extendió unos minutos, mientras David Esponda hacía lo propio en la azotea.


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Dos minutos antes de las 22:10 horas alguien respondió “ahorita te los mandamos”, y fue en un parpadeo, cuando un ‘golpe seco’ me hizo saber que Jhonathan se había lanzado al vacío, así como muchos de nuestros anhelos de verlo sano y salvo.

En un instante todos los periodistas presentes corrimos para documentar el hecho, mientras elementos de PC y SSP quitaban el acordonamiento para dar paso a la ambulancia.


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Yo quedé atónito, no sé cómo pude transmitir sintiendo el nudo en la garganta, muy a pesar de mí, pues mi obligación era documentar el traslado que se hizo cinco minutos después al Hospital Valentín Gómez Farías. Ni el mismo David Esponda daba crédito a lo ocurrido, su rostro con sentimientos encontrados de frustación y tristeza lo decía todo sin necesidad de darnos una entrevista: “la verdad prefiría... no me siento bien”.

Para mí fueron más de dos horas y media de una cobertura inédita, que me dejó un sabor amargo y no por la decisión de Jhonathan, sino por lo insensible que somos como sociedad, por la manera en que suponemos y juzgamos, por la forma en que ridiculizamos un hecho desde nuestro ángulo periodístico y por un morbo sin precedentes.

Hoy Jhonathan de 19 años se debate entre la vida y la muerte, mientras muchas personas, tanto de manera presencial como en redes sociales lo daban por muerto por el simple hecho de mostrarse vulnerable y no hallar otra solución.

¡Discúlpanos Jhonathan!



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