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Sharenting: la nueva –y no tan buena– tendencia

Derivado de las palabras en inglés share –compartir– y parenting –paternidad–, el concepto sharenting hace referencia a la creciente tendencia entre los nuevos papás y mamás que, al tener amplia familiaridad con las redes sociales, documentan y comparten cada detalle de la vida de su recién nacido o de sus infantes. Es natural sentir dicha y orgullo al ver a nuestro bebé sonreír, hablar y caminar por primera vez; sin embargo, el exceso de exposición pública de dichos momentos puede no resultarle agradable al bebé cuando crezca. Las nuevas generaciones tienen la infancia más pública que ha habido en la historia, y si bien las redes son útiles para conectarnos con la gente y mantenernos informados, no podemos olvidar que traen un lado negativo.

¿Hasta qué punto es perjudicial?

No hay nada de malo en compartir imágenes de la familia con nuestros seres más allegados de vez en cuando, siempre y cuando recordemos la huella digital que estamos dejando. En cuanto algo ha sido publicado en internet, permanecerá allí por un tiempo indefinido –presumiblemente por siempre–  y lo que hoy nos causa gracia a nosotros, mañana puede causarle malestar a un adulto que fue fotografiado sin su consentimiento cuando era menor.

Eso no es todo: según Barclays, compañía de servicios financieros que opera a nivel mundial, predice que para el año 2030 el sharenting podría costar casi mil millones de dólares por fraudes en línea. Debido al aumento de fraudes por suplantación de identidad, no es ninguna novedad saber que mientras más fotos nuestras existan en la web, más fácil es hacerse pasar por nosotros, lo cual –asegura Barclays– producirá alrededor de 7 millones de casos de robo de identidad al año.

La solución

Si no podemos controlar la emoción de subir a nuestras redes una imagen o un video de la última cosa que hizo nuestro hijo o hija, al menos podemos asegurarnos de que los ajustes de privacidad de la red de elección sean los apropiados. Verificar que sólo nuestros contactos puedan ver lo que publicamos; revisar constantemente que no haya entre nuestros "amigos" alguien que no conozcamos a la perfección; desactivar las opciones de ubicación; todas estas son algunas de las medidas que podemos tomar para la protección de identidad de los menores. Como en muchos casos, la abstinencia es la mejor forma de prevenir algún disgusto, pero de no poder evitarlo debemos hacerlo con precaución.

Sharenting: la nueva –y no tan buena– tendencia

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