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¿Por qué nos estancamos en el pasado?

¿Por qué nos estancamos en el pasado?

Se dice que todo tiempo pasado fue mejor: personas, escenarios, circunstancias, fechas, películas mentales en las que quizás fuiste feliz.

La nostalgia es normal y buena porque los recuerdos ayudan a edificar nuestra identidad, pero estancarte ahí de forma obsesivaes no trascender a la maravilla del presente.

¿Por qué nos estancamos en el pasado?

Traer generosos recuerdos a tu vida cotidiana crea emociones expansivas. Aumenta tu adrenalina, y recibes una sensación placentera que, de momento, te pueden hacer olvidar algunos problemas que te aquejan en el presente. Pero, esa memoria terapéutica y aleccionadora que debe ser pasajera. Hay que regresar al presente, pues, si te estacionas por largo tiempo en la nube de esa ilusión que solo existe en tus fotos, se torna en un apego o una forma de ocultar o eludir responsabilidades. 



Mirar el pasado (o desear regresar a él) es darle la espalda a la vida, y desde esa perspectiva, se complica abrirte a ese abanico de posibilidades y relaciones del presente. 

El lado anverso de la moneda surge cuando las felices evocaciones transmutan a recordar agravios, rencores, errores, relaciones terminadas o fallecimientos que te rezagan en alguna esquina del camino, sin lograr darle vuelta a la hoja o cerrar ciclos de vida para despedir de modo definitivo a ese pasado que te detiene en tu crecimiento personal. 

Suelta y deja ir sin voltear atrás



Cuántos no andan por la vida rebobinando escenas y circunstancias lejanas de modo milimétrico, con lujo de detalles, platicándolo una y otra vez.  

  • Se enganchan y desconectan de las personas y situaciones presentes, añorando regresar el tiempo para revivir o cambiar alguna decisión.
  • Si tu recuerdo es bondadoso, revívelo y que te dé placer... para soltarlo en breve. Si es tóxico, déjalo ir, no puedes regresar en el tiempo para hacer mejor o diferente las cosas, mejor aprende de lo que fue, para que lo que siga sea una lección. Si no puedes desamarrarlo de tus emociones, debes tratarlo adecuadamente, ya sea de modo personal, con tu familia e incluso con terapia; afrontarlo de modo directo, que sanen para que cuando regresen ya no te hagan daño. No se trata de olvidar, sino de confrontar sin atajos, de frente y con la cara en alto.
  • ¿Tienes tanta rabia porque alguien te humilló y lo recuerdas a cada rato? Impide que la ira se apodere de ti. Cuando un maestro zen posee un sentimiento similar, imagina que tiene la rabia agarrada fuertemente en su mano; siente que la controla y se deshace de ella abriendo los dedos. Haz lo mismo, oprime y déjala fluir.


  • Focaliza tu mente en acciones constructivas. Ejercicio, un curso, un viaje, lecturas, amigos, familia, planta un árbol. Céntrate en las personas que te quieren y quieres.
  • No perpetúes recuerdos. Construye tu presente, pero no desde el ayer, o de éste extrae las lecciones para transformar y continuar tu trayecto.


Tu pasado ya no te necesita, y menos tú a él.

¿Sientes que estás estancado en el pasado? Escríbenos tu experiencia.