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La ambición va de la mano con la superación

"De niño mi madre me decía: ´si algún día decides ser soldado, llegarás a ser general; si quieres ser monje, terminarás siendo Papa´, pero quise ser pintor y me convertí en Picasso", explica Pablo.

Lejano quedó el tiempo en que la ambición fue pecado capital. Hoy es un tema casi imprescindible para triunfar en el trabajo o en alguna profesión.

La ambición va de la mano con la superación

"Tener ambiciones es abrigar aspiraciones, y esto se da mucho en el ámbito laboral, cada día más competitivo y digitalizado. Tener ambiciones es elegir lo que quieres, cómo, dónde, cuándo y en qué cantidad. Cualquiera que sea tu ambición, lo importante es reconocerla, medirla y trabajar en pos de ella. La ambición es lo que le da a tu existencia esa vitalidad extra, lo que hace que saltes de la cama cuando aún es de noche, lo que colma tu vida de pasión y te hace quedar una hora más tarde en el trabajo. La ambición bien enfocada puede transformar cualquier desafío en una excelente oportunidad", explica Fernando Tapia, psicólogo laboral y organizacional del Centro Mexicano de Psicología Integrativa.


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Tu kit de batalla 

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El también psicólogo familiar, enumera seis aspectos que trastocan este deseo intenso en beneficios laborales y sociales:


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1. Define tus metas. Sólo sabiendo lo que quieres puedes concentrarte en alcanzarlo y no distraerte. 

2. Escríbelo antecediendo la frase: "me comprometo a..." y léelo diariamente frente a un espejo. Lo que no está por escrito no existe, no sucede. Recuerda que para lograr tus ambiciones tienes que trazarte primero objetivos inmediatos, luego de mediano y largo plazo. 

3. Establece una fecha: ¿cuándo iniciarás?

4. Elabora un plan de acción (con todo y plan B) que especifique minuto a minuto lo que deberás hacer para lograr tu ambición. 


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5. Enfócate en tus fortalezas; lo que puedes lograr y lo que no. 

6. Ejecuta tu plan, pero hazlo con las tres p: paciencia, persistencia y perseverancia. 


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   "La ambición bien encauzada en el trabajo genera dividendos, promociones, aumento de sueldo, y ascensos. A esta habilidad le antecede compromiso, creatividad, disciplina, sinergia de equipo... Es terminar tu jornada laboral y analizar tus metas, ese gramo de ambición que ese día has conseguido, y escribir lo que producirás mañana. 

Si consideras que tienes una visión única de algo, o una idea realmente novedosa, desarróllala. No te quedes en proyectos. Y si algo no sale como se espera, no desistir. Los errores son oportunidades disfrazadas.

Analiza qué pudo haber pasado, qué pudiste haber hecho para evitarlo, qué puedes cambiar para hacerlo mejor...y vuelve a intentarlo una y otra vez. Fracasar no es caer; es caer y no volver a levantarse", enfatiza el psicólogo Tapia.

De la ambición a la avaricia

Sin embargo, la ambición mal canalizada destila un talón: la medida, ¿hasta dónde es suficiente? Son muchos los ejemplos en donde la ambición desmedida lleva a la codicia o avaricia.

Es vital advertir esta delgada línea, cruzarla significa emitir emociones altamente tóxicas como el egoísmo, ira, apegos, compulsiones, falta de ética, mentiras, chantajes y miedos por perder lo acumulado.



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