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¡Déjate ayudar!

¡Déjate ayudar!

¿Eres de los que se enorgullecen por ser “Súpermujeres” o “Súperhombres”? ¿Te gusta hacer todo tú porque sientes que nadie más puede hacerlo bien? ¿Te cuesta permitirte la diversión y eres extremadamente competitivo o comptetitiva?.

Estos son patrones de comportamiento autodestructivos que están profundamente arraigados y que reproducimos de forma constante en nuestra vida adulta. Vivir bajo el yugo de la perfección, hace que nos sintamos constantemente exhaustos y frustrados.

Lo primero que se recomienda para romper con este patrón es aceptar que tenemos una tendencia a ser perfeccionistas y que no pedimos ayuda o delegamos por desconfianza y competitividad. Además, es probable que:

  • No aceptas ser el segundo que mejor hace algo.
  • Consideres que nada de lo que haces está bastante bien.
  • Te esmeres en conservar todo en perfecto orden.
  • Te esfuerces por mostrar al exterior lo mejor de ti. No te permites flaquezas ni debilidades.
  • Siempre tienes algo que hacer y nunca tienes espacio para relajarte o divertirte.
  • Tus relaciones personales no prosperan porque siempre exiges demasiado de ti.
  • Tu salud sufre porque te impones demasiada presión.
  • Crees que siempre mereces las peores críticas cada vez que cometes un error.

Si te das cuenta de que tienes una personalidad con estas tendencias bien marcadas, comienza a preguntarte si realmente las quieres cambiar para dejar atrás el cansancio y la frustración.

Elige una tarea de tu larga lista de pendientes y delégala, sabiendo que probablemente no quede tan perfecto como si lo hicieras tú, pero sabiendo que será suficiente y sobre todo, que te liberará.

Analiza cómo te sientes en ese proceso y vuelve a intentarlo con más acciones, hasta que te des cuenta del beneficio de delegar o dejar que otras personas te ayuden.