Por Raymundo Jiménez
Columna: Al pie de la letra
Yunes se equivocó
2019-09-11 | 07:14:52

Un par de semanas antes de la elección interna del PAN, un alcalde del partido blanquiazul expresó en una comida de amigos su preocupación por el divisionismo que veía venir por la disputa de la presidencia del Comité Directivo Estatal.


“¿Por qué Yunes no concilió con Joaquín (Guzmán Avilés) y Pepe Mancha para integrar una dirigencia de unidad?”, se preguntaba el edil yunista preocupado por la marcada división que dejó el proceso interno del año anterior, cuyo resultado que favoreció al candidato del exgobernante fue anulado por el Tribunal Federal Electoral.


La respuesta la dio el exgobernador este domingo al justificar su voto por Mancha Alarcón: “Pepe fue dirigente del PAN cuando yo gané el gobierno del estado. Y yo soy un hombre agradecido, yo soy un hombre leal, yo no le muerdo las manos a quienes me ayudan. Pepe me ayudó, Pepe fue un buen dirigente, ganamos el gobierno del estado por primera ocasión en la historia, no hay que perderlo de vista”.


Pero, en realidad, el triunfo electoral de 2016 no fue obra de Mancha Alarcón sino del actual senador priista Miguel Ángel Osorio Chong, como lo acaba de revelar el exgobernador Javier Duarte, pues desde la Secretaría de Gobernación el político hidalguense presionó a los líderes del PRD para que en Veracruz se aliaran con Acción Nacional, dinamitando el acuerdo que Duarte de Ochoa ya había iniciado con miembros del partido del sol azteca para abortar dicha coalición.


De hecho, el exdirigente del PRD, Rogelio Franco Castán, solía jactarse que Yunes Linares había ganado la gubernatura por los 120 mil votos que le aportó el perredismo veracruzano, pues esa fue la diferencia que le sacó al candidato priista Héctor Yunes Landa, de la alianza “Para Mejorar Veracruz”.


En pago, Yunes Linares designó a Franco Castán secretario de Gobierno, el cargo más alto que un perredista ha ocupado en una administración estatal.


En cambio a Mancha lo mantuvo en la presidencia del CDE del PAN, desde donde le permitió postular a su esposa Monserrat Ortega Ruiz como diputada plurinominal y a su primo hermano Juan Antonio Aguilar Mancha a la alcaldía de Tuxpan, así como recibir para sus recién creadas empresas constructoras contratos millonarios de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas, y del Congreso local un jugoso convenio publicitario que le otorgó el diputado Sergio Hernández, cuando en la LXIV Legislatura anterior su protegido presidió la Junta de Coordinación Política.


Y así como incondicionalmente lo apoyó a él en 2016 y en 2018 a su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez, Pepe Mancha –a diferencia de Guzmán Avilés– sería en la dirigencia estatal del PAN una pieza manipulable que le garantizaría volver a postular a su primogénito a la gubernatura en 2024.


“…Pero antes, en 2021, ganar presidencias municipales, ganar diputaciones locales, ganar diputaciones federales como primer paso para sacar a este pésimo gobierno del estado de Veracruz”, auguraba Yunes horas antes de otra aplastante derrota.

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