Por Silverio Quevedo
Columna: En la mira
El gran show azul
2019-09-04 | 07:17:46

Bien dicen que la política no es sino va siendo, y en fluir constante de la tarde a la noche los medios de comunicación dieron cuenta de un madruguete legislativo que absolutamente nadie vio venir.


Decía el exgobernador Miguel Alemán Velasco que solamente los pendejos dicen lo que van a hacer y esa fue tal vez el principal error en los fallidos juicios políticos de enero contra el hoy exfiscal Jorge Winckler Ortiz que en ellos salió triunfante. Es decir, entonces hubo mucho cacaraqueo y nada de acción.


Ahora fue distinto, prevaleció la discreción y en un “albazo” concretaron la separación temporal del hasta hace unas horas titular de la FGE para tomarle protesta a la nueva encargada del despacho de nombre Verónica Hernández. Lo que dejó mudos y perplejos a los defensores del Fiscal.


La vida te da sorpresas decía el filósofo de la salsa Rubén Blades y fue una tarde en donde nadie se esperaba tampoco que la diputada y coordinadora de la bancada PRI-PVEM, Ericka Ayala Rios, sufragara a favor de la solicitud de separar de su encargo al también abogado de la familia Yunes cuando a principios de año, ésta entre otros legisladores, se opuso rotundamente.


Una jugada que se trabajó lejos de la estridencia mediática aún y cuando todo el “círculo rojo” apostaba con base a qué percepción es igual a realidad que Jorge Winckler y el gobernador Cuitláhuac García Jiménez habían hecho las paces y que iban a trabajar juntos.


Parece que ir a comer de la mano del mandatario, irse a meter al Palacio y todavía decir que sería muy cortés al rendirle primero a él los avances en sus distintas investigaciones congeladas hasta antes, le salió más que caro al abogado general del estado.


Y es que también se les olvidó que la Cuarta Transformación, desde Palacio Nacional hasta el de Gobierno en Veracruz, pregona un cambio de régimen y apela al perdón, pero no al olvido, pues ya se sabe que el exfiscal había sido dejado para cuidarle las espaldas al anterior régimen. Ha sido acusado hasta el cansancio por el gobierno emanado de Morena de obstruirle el trabajo.


Llama la atención que en su defensa Jorge Winckler perdió las formas tal vez abrumado por la decisión de los diputados y por primera vez arremetió contra el Presidente Andrés Manuel López Obrador acusándolo de estar atrás de esta embestida legislativa.


Una declaración a todas luces desesperada porque el exfiscal se había jactado de pregonar que todas las acusaciones en su contra eran parte de una campaña que orquestaba el Secretario de Gobierno, Eric Cisneros Burgos, quien por cierto debe estar brincando de gusto en su extenso despacho.


Lo cierto es que el hasta ayer fiscal nunca cumplió con los lineamientos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, tales como sujetarse a los procesos de evaluación y certificación. Y dejó un recoveco por donde se le metieron hasta la cocina, lo cargaron de a muertito y lo sacaron, sin decir agua va, del confort de la Fiscalía.


En su quinto punto de la carta reaccionaria ante su remoción señala:


“En vista de las acciones violentas a través de las cuales la Secretaría de Seguridad Pública cercó y tomó las oficinas de la Fiscalía General del Estado, incluso utilizando la violencia en contra de Diputados y trabajadores de la Institución, hago responsable de mi integridad y la de mi familia al Gobernador del Estado, Cuitláhuac García Jiménez y al Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador”


El escándalo


No fue suficiente en el Congreso para reparar y patalear, sino que los legisladores de Acción Nacional se llevaron el espectáculo a la Fiscalía General, donde también las autoridades sobredimensionaron la necesidad de cuidar y cercar con la Policía Estatal a toda la dependencia donde ya no estaría el Fiscal Jorge Winckler, sino ahora la nueva titular, Verónica Hernández, por cierto con el sello de la casa.


Y es que aunque esta es una evidencia de lo que tanto reclama en su misiva, dos horas después del golpe de estado a Winckler, lo cierto es que no puede acusar lo que ya era visto, una Fiscalía que tampoco nunca fue autónoma e independiente, cuando la Constitución del Estado así lo marca.


Muchos de los azules, fueron a la exhibición. A ganar reflectores, a obtener publicidad gratuita con su escándalo frente a los policías al pretender entrar por la fuerza y ser violentados por estos, según ellos.


A que les jalaran el saco y les arrugaran el vestido, y a mostrarse ante las cámaras y ojos de los periodistas, para ganar más publicidad, claro está al menos dos de ellos, con miras a sus proyectos políticos.


Una, Maryjose Gamboa y el otro, el junior Bingen Rementería. Y de paso ¿por qué no? también para Boca del Río, a ganar luces, el legislador boqueño, Juan Manuel Unanue, todos para acumular imagen en pos de su proyecto personal, no tanto por una defensa winckleriana.

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