Por Silverio Quevedo
Columna: En la mira
Impunidad judicial o perdón político
2019-08-30 | 07:15:10

Casi a diario las notas informativas, dan cuenta de las irregularidades, como le llaman, administrativas y económicas que se cometieron en las pasadas administraciones. Al menos de la de Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes Linares.


Y en éste último caso, el Organo de Fiscalización Superior, ORFIS, da la nota una y otra vez.


Lo último para la difusión en la prensa fue el reporte de que existen alrededor de 8 mil observaciones contra ex funcionarios yunistas y que se ha terminado el plazo para que pudieran solventarlas, es decir justificar legalmente dichas anomalías.


Pero la cereza del pastel y lo más sonado, ha sido sin duda, la denuncia por el supuesto fraude de más de mil cien millones de pesos en la compra del sistema de videovigilancia para todo el estado. Incluso, dicha demanda fue interpuesta en la FGR.


Al igual que esta, otras tantas, y en la Fiscalía del Estado lo mismo, pero a la fecha no hay nada. Incluso, no se descarta que pudieran estar durmiendo el sueño de los justos puesto que recientemente el titular de ese organismo exigió a esas instancias que se agilicen dichos procesos.


La secretaría de Educación de Veracruz y la Sedesol por mencionar algunas se ha llevado el primer lugar en denuncias formales y mediáticas contra los ex titulares de las mismas que trabajaron los dos años al lado de Yunes Linares.


Pareciera que el más interesado en ello es el secretario de Educación, Zenyazen García quien ya le lleva la delantera al gobernador en aparición en medios, y explota una y otra vez las supuestas denuncias contra los fantasmas del pasado para ganar terreno mediático.


Casi todos ellos, o al menos estos dos funcionarios aseguran tener pruebas y más pruebas contra Yunes y ex colaboradores. Lo mismo lo que dice haber fundamentado el Orfis, pero al momento, nadie procede.


Entonces ni FGR, Fiscalía Estatal, ni Orfis, ni las propias dependencias que denuncian tropelías de los anteriores, parecen tener la fuerza necesaria para cumplir con la postura del presidente Andrés Manuel López Obrador frente a la corrupción. La de nada de tolerancia.


Y es que en el gobierno panista de Miguel Ángel Yunes algo que se dijo hasta el cansancio, y que aplicó contra su antecesor fue que aseguró tener precisamente esas pruebas de corrupción, tanto que de tanto repetirlo los veracruzanos llegaron a creerlo, pero en realidad no fue más que, en su mayoría, fabricación de supuesta evidencias contra Duarte. O colgarse de las denuncias que la Federación tenía lista por instrucciones de su amigo, el aún secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong.


Prueba de ello es que de los 22 bienes incautados solo 10 realmente existen. Del resto no hubo ni hay registro.


De la casa en Estados Unidos, por ejemplo, no existe fundamento jurídico para inculparlo. Porque simplemente el gobierno de EU no puede ponerla a nombre del gobierno del Estado, debido a que éste no fue su cliente. Y entonces Yunes se quedó con las ganas de inventariarla como recuperada.


Y así, se pueden enumerar una de inconsistencias. Eso sí, el discurso fue que Yunes, acusó de corrupto hasta la muerte a Duarte. Y todos se lo creyeron, porque además quizá, sí había razón, pero ahora, nadie ha hecho campaña en su contra, lo han llevado a los anales de la justicia aparentemente, pero tampoco prospera.


Y es que de acuerdo a estas denuncias se sustenta que existió corrupción y fallas graves en su gobierno pero parece que quienes se interesaron en hacerlo están incapacitados para lograr que sea incriminado, ni siquiera un funcionario de alto nivel que se haya desempeñado en su gobierno ha tenido que enfrentar un proceso.


De tal forma, que salta la pregunta si hay un interés real por demostrar que el bienio del gobierno panista también fue corrupto o Yunes consiguió su objetivo a pedir de boca:


Que con Edel Alvarez Peña bien compenetrado en el actual régimen lo más probable y éste sea un verdadero y eficaz puente para evitar su ex jefe sea castigado.


Es pues, una parte clave de la simulación. Y muchos más podrían caer en esa omisión de actuación contra los desvíos y corrupción del pasado, por esa simulación.


Ahora que el Presidente habló con motivo de lo ocurrido en Coatzacoalcos, del contubernio, hay quienes entonces deberían poner sus barbas a remojar.


Porque tal parece que en dos posiciones –el Poder Judicial y la Fiscalía- hay contubernio con el pasado. Y de las Contralorías de las dependencias del actual gobierno pasividad u omisión.


Y si una buena parte de lo que pasa en Veracruz no tuviera un origen político entonces por qué, cabe la pregunta, la senadora Indira Rosales y el alcalde de Veracruz, Fernando Yunes, saltan de inmediato a criticar los hechos sangrientos de seguridad.


Por cierto que cada vez que estos ocurren es inmediata la reacción de exigencia de renuncia y denostación como si las consecuencias de la violencia fueron privativos de esta administración, y no fuera tan grave como lo ocurrido durante los dos años del pasado.


Por supuesto que es grave ahora, aberrante e indignante, y que los ciudadanos no merecen vivir bajo el miedo y el terror, por lo ocurrido en Coatzacoalcos, pero los mensajes hay que descifrarlos y obtener raja política por parte de los actores panistas mencionados, es una clara obsesión y aún más criminal.


Pero, quién ataja de Morena a los del partido azul?

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