Por Raymundo Jiménez
Columna: Al pie de la letra
Gómez Cazarín, ¡frío!
2019-08-09 | 07:25:47

En la cena que este sábado 3 ofreció a un grupo de 18 periodistas en la Casa Veracruz, llamó la atención que el gobernador Cuitláhuac García solo se hiciera acompañar del diputado José Manuel Pozos Castro, presidente de la mesa directiva de la LXV Legislatura local, cuando se supone que el hombre fuerte del Ejecutivo estatal en el Congreso del estado debería ser Javier Gómez Cazarín, coordinador de la bancada de MORENA y presidente de la Junta de Coordinación Política.


Sin embargo, todo parece indicar que desde febrero pasado la estrella del legislador nativo de Hueyapan de Ocampo comenzó a declinar, tras haberle fallado al mandatario estatal en la operación del juicio político iniciado contra Jorge Winckler para removerlo de la Fiscalía General del Estado (FGE), lo que hasta la fecha no ha podido conseguir García Jiménez, a quien cada vez se le indigesta más la permanencia del abogado yunista como titular de dicho órgano autónomo.


Ante la evidente falta de oficio político de Gómez Cazarín, el diputado Pozos ha tenido que operar algunos otros temas también de gran interés para el gobernador, lo que obviamente ha despertado el celo de su camarada. El más reciente fue el de la reestructuración de la deuda pública del estado, cuya coordinación con el secretario de Finanzas y Planeación, José Luis Lima Franco, fue determinante para obtener los 34 votos mínimos de la mayoría calificada, los que seis meses atrás no pudo amarrar el líder de la bancada morenista para destituir a Winckler de la FGE.


Y es que Pozos Castro, quien ya había sido anteriormente diputado local y federal por el PRI, es de los pocos políticos de MORENA que sí saben honrar su palabra y cumplir los acuerdos.


Pozos, como Gómez Cazarín, está convencido también que los tiempos de comprar votos y cooptar conciencias en el Congreso local deben quedar atrás. Sin embargo, el éxito del expriista, a diferencia del coordinador del grupo legislativo de MORENA es que actúa con la convicción de que la credibilidad y confianza entre sus pares solo se ganan respetando cabalmente los compromisos.


Y, para ello, Pozos sabe que por ética política no se necesita decir siempre que “sí” a todo y a todos, a sabiendas que lo ofrecido o aceptado difícilmente se podrá cumplir. El diputado tuxpeño, como ya se sabe, formó parte de esa antigua escuela política, de exgobernantes anteriores a Fidel Herrera Beltrán, que solían actuar convencidos de que siempre será preferible expresar a tiempo un “no” que incurrir en la perversidad inmoral del engaño.


La diferencia es que cuando Gómez Cazarín todavía veía “El chavo del ocho” en su natal Hueyapan de Ocampo, Pozos ya era líder sindical de los trabajadores de la CFE en la nucleoeléctrica de Laguna Verde y posteriormente en la termoeléctrica de Tuxpan. Y de ahí saltaría a la diputación local y federal para luego colaborar en la administración del exgobernador Miguel Alemán Velazco.

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