Por Yuriria Sierra
Columna: Algunos peligros del poder
Algunos peligros del poder
2019-07-10 | 07:42:14

“Decidí hacer este experimento, no quise que nadie se diera cuenta para poder descubrir lo que quería saber, fue una amarga experiencia (...) No es grato darse cuenta cómo tratan a la gente algunos funcionarios, ahí está el resultado, descubrimos el maltrato, tomaremos cartas en el asunto...”.


Me contó Carlos Tena, alcalde de Cd. Cuauhtémoc, Chihuahua, quien en días pasados se disfrazó de un hombre en situación de calle y acudió a una de las oficinas de su ayuntamiento, quiso corroborar si era verdad lo que algunos ciudadanos le contaban, que había abuso y malos tratos de parte de los trabajadores municipales.


Me lo explicó ayer a detalle en Imagen Televisión: “Llegué a la Dirección de Desarrollo Social en silla de ruedas, con lentes oscuros, pants y una cobija, donde pedí una despensa; pero para mi sorpresa me trataron mal, me indicaron que las despensas no se entregaban ahí, sino en otro edificio, por lo que solicité que me trajeran la despensa, porque estaba muy pesado, pues iba en silla de ruedas...”.


Pero la experiencia no terminó ahí, Tena les informó que hablaría con el presidente municipal, se dirigió al elevador donde tampoco recibió un trato adecuado, una vez que llegó a la recepción le explicaron que el alcalde no se encontraba, por lo que solicitó hablar con el secretario del Ayuntamiento y le dijeron que tardaría media hora en desocuparse, refirió que los cinco minutos que permaneció ahí nadie le ofreció ni un vaso de agua.


Tras este ejercicio, el alcalde me aseguró que habrá al menos tres despidos de funcionarios: “Tenemos que poner orden, yo creo que por generaciones se las ha olvidado a los funcionarios públicos que somos empleados del pueblo y no hemos tomado ese papel, somos funcionarios públicos, nos subimos a un ladrillo y no atendemos a la demás gente...”.


Para él, la gota que derramó el vaso fue que las asistentes susurraron frente a él, una de ellas pidió a otra que lo sacara de ahí, pero justo cuando le dieron la vuelta para llevarlo a la salida decidió girar la silla de ruedas y se puso de pie: “Y ahí es cuando… ¡oh, sorpresa!, era el presidente municipal...”, narró Tena.


El poder tiene muchos peligros. Uno de ellos es que a veces los subalternos hacen lo que les place, pasando por encima no sólo de las necesidades y demandas del puesto, sino incluso por encima de las órdenes de sus superiores, haciendo el primer trazo en el camino de la improductividad.


Otro más es que, como lo refiere la experiencia del alcalde de Cd. Cuauhtémoc, los empleados den por su lado a quien está a la cabeza del equipo. Él tuvo que ponerse creativo para confirmar si lo que le decía la ciudadanía era verdad; claro está que los funcionarios no confesarían el trato que dan a quienes acuden a ellos.


Por supuesto que aplaudimos este experimento, una manera más que original de enriquecer el entendimiento de la función pública; pero, de igual forma, obliga a todos dentro de ésta, empezando por el alcalde, de escuchar a los críticos, darse tiempo para reflexionar cuando las señales digan que algo está mal, que el camino no es el correcto, porque, acaso, los oídos sordos son el peligro más recurrente cuando se está en el poder.

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