Por Cecilio García Cruz
Columna: Jesús te ampare
¡No habrá trato con crimen organizado!
2019-05-09 | 08:01:12

Andrés Manuel López Obrador no sólo es el presidente de México, sino también el mandamás de la Cuarta Transformación y, pese a quien le pese, conduce el timón de la nave del país.


Y en esa embarcación vamos trepados, y aterrorizados, todos los mexicanos, quienes deseamos que no le vaya mal al presidente, para no sufrir consecuencias similares a las del “Pritanic”.


Todos queremos que el buque no naufrague por las irreflexivas decisiones presidenciales, para llegar a buen puerto.


Pero, donde manda capitán, no gobierna marinero.


¡Y ahí está el detalle!


Por ello, los gobernadores emanados de MORENA que ganaron gracias a la ola pejista que invadió el territorio nacional, le deben al mandatario no sólo respeto, sino absoluta obediencia.


Cuitláhuac García Jiménez, por encima de todos los demás gobernadores del país, no solo le debe su investidura, respeto y obediencia, sino una rigurosa fidelidad: “lo que usted diga señor presidente”.


Y esto se debe a que López Obrador, cada vez que tiene la oportunidad, pone como ejemplo de honestidad y calidad moral al mandatario veracruzano.


AMLO es, como lo demuestra de lunes a viernes en sus conferencias mañaneras, su propio vocero y responde de botepronto todo lo que le preguntan.


No deja pasar nada, así tenga que mostrar sus propias cifras de los muertos en México, que contradicen las del área de seguridad del gobierno federal. Le cuesta trabajo aceptar la crítica.


Señala, acusa, puntualiza, desacredita, pondera, alaba o censura, lo que considera conveniente, porque su pecho no es bodega y dice lo que piensa. No se guarda nada.


Además, así como los medios tienen libertad de criticarlo, él también, como presidente de México, tiene la misma independencia para responder esos cuestionamientos y tomar la ofensiva.


De ahí que, luego de que una reportera se quejara ante López Obrador de que no tenían acceso al gobernador de Veracruz, le ordenó al mandatario atender a los a la prensa local.


Y García Jiménez obedeció y convocó a un grupo de reporteros para tratar de aclarar temas de interés de la sociedad.


Este lunes 6, frente a la prensa, respondió a su manera y aprovechó el escenario para lanzar puyas en contra del fiscal Jorge Winckler, quien enfrenta una demanda ante la FGR, por omisión en la procuración de justicia.


La violencia desatada en la entidad fue el tema central, pero estaba pendiente el costo de las patrullas, los reclamos contra el fiscal por la falta de resultados, así como el tema de la masacre en Minatitlán.


También presente la crisis financiera que obligó a pagar más por las patrullas, porque “no hay recursos para liquidar en efectivo”.


De ahí que se decidieran por el arrendamiento-venta de 110 vehículos, equipados y pagando hasta el mantenimiento por los próximos tres años, que casi duplican los costos por los intereses.


Cuitláhuac explicó que, de las 160 patrullas, 50 se pagaron de contado, es decir se erogaron 39 millones 940 mil pesos por ellas, ya equipadas.


Es decir, estas unidades salieron, cada una, en 798 mil 800 pesos.


Pero como no hay recursos porque se tiene que pagar cada año 4 mil 500 millones en réditos de la deuda, se buscó el arrendamiento-venta, de 110 patrullas equipadas y el mantenimiento en los próximos tres años.


El gobernador puntualizó que se pagarán 4 millones mensuales por ellas, es decir 48 millones cada año y el total 144 millones en tres años.


Se adjudicó la transacción a una empresa foránea porque las de Veracruz cobraban más.


Así, las 110 unidades costarán, cada una, un millón 309 mil 90 pesos.


Una diferencia de más de 510 mil pesos por patrulla, con las adquiridas de contado.


 


Pero eso sí, se pagarán en abonos chiquitos.


Para el mandatario García Jiménez se invertirán un total de 208 millones de pesos, pero los números no cuadran.


144 millones de 110 patrullas arrendadas, más 40 millones de 50 pagadas de golpe, nos dan 184 y no 208… quedan volando 24 millones.


Pero Cuitláhuac dijo su verdad y, además puntualizó, ya envalentonado, que “aunque me cueste la vida” combatiré a los malosos.


No habrá trato con el crimen organizado que desde hace tres administraciones, y “es vox populi, los grupos crecieron, se afianzaron, los dejaron ahí, ahora esos grupos están enojados porque no volteamos a verlos”.


Ese fue el debut de Cuitláhuac en la rueda de prensa y el objetivo fundamental: exhibir al fiscal Winckler.


Esperemos que haya más.


Que las conferencias se conviertan en una constante, para que los comunicadores difundan los temas que interesan al pueblo sabio.

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