Por Raymundo Jiménez
Columna: Al pie de la letra
‘El Cursi’, innombrable
2019-04-25 | 08:17:45

El atentado contra un autobús propiedad del “empresario” sureño Adrián Calderón Quintanilla –vehículo que transportaba al grupo musical G-5, el cual fue incinerado la noche de este martes en Minatitlán–, ha venido a darle resonancia a una versión que circulaba entre los propios agentes ministeriales de la Fiscalía General del Estado acerca de la masacre de 13 personas el pasado viernes en el Sur de Veracruz.


En un comentario que nos hicieron llegar, nos puntualizan que “dentro de las historias fantasiosas” que se han generado en torno a este multihomicidio, “extrañamente” se ha dejado de mencionar a dicho personaje que resultaría clave dentro de este sangriento suceso.


Y es que Adrián Calderón es hermano de Sergio Enrique Calderón Quintanilla, alias “El Cursi”, mando de Los Zetas Vieja Escuela que heredó el poder de Hernán Martínez Zavaleta, (a) “El Comandante H”, actualmente preso por haber ordenado la matanza de una familia completa, incluyendo niños, en la ciudad de Coatzacoalcos en junio de 2017.


Según dicha versión, Adrián, quien es señalado de dedicarse a la presunta venta de drogas en las plantas petroquímicas de Minatitlán, Cosoleacaque y Coatzacoalcos, estuvo la noche del viernes en la palapa “La Potra”, pues había sido invitado por Julio César González Reyna, alias “La Becly Ryn”, un transexual que supuestamente era el encargado de lavar dinero para Los Zetas en su antro gay “El Rincón del Chakal”.


De acuerdo con esta historia, el homosexual y el hermano de “El Cursi” habrían discutido porque presumiblemente “La Becly” andaba ofreciendo sus servicios al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Al calor de las copas, Calderón habría sacado una pistola pero Hebert Reyes, vinculado a la extorsión de petroleros para Los Zetas, entró en defensa del transexual.


Refieren que Adrián Calderón se retiró de la fiesta, pero que regresó más tarde acompañado de gente que le habría enviado su hermano “El Cursi”, provocando otra tragedia peor a la causada por su camarada Alaín López Sánchez, “La Liebre”, en junio de 2017 en Coatzacoalcos.


Y es que aparte de acribillar a “La Becly Ryn” y a su compadre Hebert Reyes, fueron masacradas otras 11 personas más, entre ellos a un niño de un año de edad.


Lo desconcertante, según nos anotan, es el hecho de que hasta el momento las autoridades no le hayan dado seguimiento a esta línea de investigación ni se atrevan a mencionar a Calderón Quintanilla.


Se preguntan si será por miedo o por complicidad, pues sospechan que el director de Seguridad Pública de Minatitlán, Sergio Ortega Escobar, estaría recibiendo dinero de Los Zetas Vieja Escuela que se disputan esa plaza con el CJNG, grupo delincuencial que casualmente en marzo de 2018 duplicó la recompensa de medio millón de pesos que había ofrecido el gobernador Miguel Ángel Yunes por la captura de “El Cursi”, un conocido secuestrador y regenteador de prostíbulos en el Sur que ya había sido detenido en agosto de 2011 por el Ejército Mexicano.

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