Por Silverio Quevedo
Columna: En la mira
Enojo panista, última llamada
2019-04-15 | 07:46:53

Desde que Miguel Angel Yunes Linares se ungiera como candidato a la gubernatura, no solo por encima de los grupos al interior del panismo veracruzano sino relegándolos en su mismo partido, el divisionismo se hizo presente, el enojo y el revanchismo.


Ya como gobernador esta tendencia de fractura en Acción Nacional se hizo más notoria entre las diversas corrientes, incluso quienes provenían de primera mano de los fundadores de ese partido en Veracruz se sintieron desencantados, conservando solo a uno de los más recalcitrantes opositores a la hegemonía Yunes, el actual senador Julen Rementería el Puerto.


Otros quedaron lastimados dentro del partido de los azules, incluso una cabeza de corriente, quien fuera alto directivo de Pemex durante el sexenio de Vicente Fox, el cordobés Juan Bueno Torio se confabuló con el gobernador Javier Duarte de Ochoa para lanzarse independiente y pretender restarle adeptos al proyecto yunista en el 2016.


El resto de los grupos lastimados y hermanos del mismo dolor se alzaron desde entonces los adversarios de Yunes a quienes además desdeñó dentro del partido en las futuras elecciones. Con su deseo de perpetuarse en el poder la fractura se hizo mayor al imponer a su hijo el ex alcalde boqueño y generar la mayor confrontación que ha habido en ese instituto político desde que fuera derrocado César Leal Angulo.


Así, los principales detractores del clan Yunes-Julen y su compinche José de Jesús Mancha Alarcón en la dirigencia, fueron los actuales diputados Enrique Cambranis, Tito Delfín Cano, Alejandro Vázquez Cuevas y Víctor Serralde, entre otros.


Son quienes formaron el frente en las elecciones pasadas donde, por llamarle así, Mancha Alarcón se reeligió, y tienen ahora con la anulación, la inmejorable oportunidad de quitarle de las manos a los Yunes y compañía el control del partido, el que, acusan, se ha vuelto antidemocrático y desaseado tal como se dio el proceso interno.


La mala imagen que le ha proferido el propio Mancha a su partido es otra de las razones que ha movido a los grupos antiyunes y seguramente podrán usar como bandera esta situación con su dirigente para sumar votos en contra de su permanencia.


En agosto del año pasado, el entonces candidato a la dirigencia nacional de ese partido acusó que no solo los Yunes sino otros dos grupos más como el de Cambranis y el de Serralde mantenían secuestrado al PAN en Veracruz.


Si bien quien contendía entonces contra el actual presidente del PAN nacional, Marko Cortés, no solo se refirió al ex gobernador y familia ya estaba consignando lo que durante varios años ha sido el otrora partido más poderoso como segunda fuerza electoral en la entidad, incluso ha logrado la mayoría de los municipios veracruzanos, y hasta ser el que ha gobernado a la mayor parte de la población en la entidad.


Entonces, Javier Corral definió como “penoso que los veracruzanos estén esperanzados en asegurar las candidaturas sin el apoyo de las bases y la militancia, cuando lo importante es conquistar las voluntades de los ciudadanos para ganar”.


Y así, luego de la anulación en la semana pasada según lo hizo en anuncio ya entrada la noche por parte del Tribunal Estatal Electoral, el diputado local y ex presidente estatal del PAN, Enrique Cambranis diría que el ex dirigente estatal de su partido, José de Jesús Mancha Alarcón, “al verse acorralado por todas las anomalías en el proceso de renovación del Comité Directivo ahora sale a acusar la injerencia del actual gobierno de Cuitláhuac García”.


Esto tras las acusaciones que Mancha haría de que Morena es el mas interesado en haberlo depuesto del cargo, como si el 50 por ciento de votos en su contra durante la elección para la Presidencia del Comité Estatal no contara.


Cambranis agregaría que es “lamentable que se diga ese tipo de situación, pero no me extraña que se quiera desviar la atención hacia otro lado, estamos claros en el partido que hubo un proceso viciado”.


Y claro está, si algún gobierno es el que tuvo injerencia en la pasada elección fue precisamente el de los Yunes.  El 11 de noviembre del 2018 todavía con éste en el gobierno estatal se llevó a cabo el proceso donde se instalaron 165 mesas de votación y participaron 27 mil de los militantes.


Según los resultados “Pepe” Mancha consiguió 9 mil 530 votos y Guzmán Avilés 9 mil 100 sufragios, siendo impugnado con el resultado en mención.


Se sumó a las protestas la diputada local del PAN, Nora Jesica Lagunes quien señala que desde que fue impugnado quedó claro que el proceso tenía que ser saneado. Seguro que la militancia vigilará con todo este nuevo proceso para evitar que se vuelva un lodacero de nueva cuenta.


Para la legisladora que seguramente se sumará a los grupos molestos con quienes actualmente llevan las riendas del PAN y apoyarán a Joaquín Guzmán Avilés de nueva cuenta, en el 85 por ciento de las casillas hubo irregularidades, claro que está en lo correcto en pedir que se haga una elección limpia y se deje atrás el lodacero dentro del panismo veracruzano


Los opositores a los Yunes y a Mancha tienen la mesa puesta solo falta que la hagan bien y se sirvan el banquete lo mejor posible..

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