Por Francisco J. Ávila Camberos
Columna: Las buenas intenciones no son suficientes
Las buenas intenciones no son suficientes
2019-02-09 | 10:16:02

La nueva administración federal que encabeza el presidente López Obrador, a casi 70 días de haber iniciado su gestión, continúa siendo la esperanza de unos y la preocupación de otros.


 


No recuerdo que haya habido en las últimas décadas sexenio alguno en el cualdurante sus primeros dos meses, se haya polarizado tanto la opinión pública.


 


Todos deseamos que haya mayores oportunidades de crecimientopara el país mediante el combate a la pobreza, a la corrupción y a la inseguridad. Sin embargo, algunos consideramos quepara alcanzar con mayor facilidad los niveles de bienestar a los que aspiramos, se requierefomentar la inversión, el empleo y el ahorro; arropados dichos factores por la certidumbre jurídica y el imperio de la ley.


Otros ciudadanos en cambio esperan  cruzados de brazos a que el nuevo gobiernoles resuelva parte de sus problemasa través de la dádiva, el subsidio, los apoyos, las becas y demás programas asistencialistas; cuya finalidad no solo es paliar algunas de las necesidades más apremiantes que tienen, sino captar sus votos y tenerlos seguros.


Por eso, este sectores el que más se entusiasma con los programas socialesy aplaude con frenesí cada discurso del presidente, donde ofrece dar de todo y sin medida, sin que al parecer haya hecho bien las cuentas del dineral que necesitarápara apoyar a los discapacitados, darles pensión a los adultos mayores que jamás cotizaron para la seguridad social, dar becas para los estudiantes, apoyos para que los abuelos cuiden a sus nietos, créditos a la palabra, salarios a quienes carecen de empleo, compra de productos del campo a precios de garantía y un sinnúmero de ayudas sociales que suenanmuy atractivas, perocuya implementación práctica resulta bastante compleja y sumamente cara.


Con frecuencia se nos olvida que algunos de esos programas ya existieron en el pasado y simplemente no funcionaron. A pesar de los cientos de miles de millones de pesos gastados, la pobreza no disminuyó, sino que aumentó.


Por eso nunca debemos olvidar que la única forma segura de mejorar la calidad de vida de la población es atrayendo inversión y generando empleos productivos, solución difícil de entender porparte de quienes toda su vida ha vivido de la grilla y también para quienes en lugar de ponerse a trabajar, esperan que baje del cielo un patriarca generoso que les solucione todos sus problemas, sin que los beneficiados se hayan comprometido a nada, excepto tal vez a corresponderle con su voto.


Al parecer muy pocos se han dado cuenta de que el dinero disponible en el presupuestoes insuficiente y que si el presidente se empeña en llevar a cabo todos sus programas sociales, deberá de reducir la inversión en infraestructura, o aumentar los impuestos, o pedir más dinero prestado. No hay de otra.


Por cierto, en el presupuesto aprobado para el 2019 está considerado elsolicitar prestados casi 600 mil millones de pesos, cifra que no alcanza nisiquiera a cubrir los intereses generados por todos los préstamos anteriores.


Por eso mismo, el sector más preparado de la población,  ve con preocupación las políticas públicas implementadas por esta administración, porque considera que las buenas intenciones no bastan si estas no van acompañadas por medias sensatas que promuevan el desarrollo del país a través de la inversión y la tecnología, herramientas que contribuyen en gran medida  a generar empleos productivos mejor pagados y sobre todo a crear riqueza, para que distribuida ésta con justicia, reduzca las desigualdades sociales existentes y ayude a México a salir de la pobreza, del atraso y de la mediocridad.


Dicho en otras palabras: Para que haya caldo de pollo, se necesita primero tener el pollo.


Regalar dinero sin producir riqueza, equivale a la larga a generar más pobreza, porque lo que le dan a los improductivos, primero tienen que quitárselo a quienes si trabajan y si producen.


Por cierto, para atraer la inversión hace falta mantener el estado de derecho, la paz social y la tranquilidad laboral.


El estado de derecho se vulnera cuando la CNTE chantajea al gobierno y bloquea las vías del ferrocarril; cuando se cancela un aeropuerto que tenía contratos firmados con contratistas, proveedores y grupos financieros.


Por otro lado, la paz social está en crisis en las regiones del país que se han vuelto sumamente violentas y la tranquilidad laboral se vulnera cuando en la frontera norte estallan al por mayor huelgas en las maquiladoras, lo que frena la inversión y la generación de empleos.


De seguir así, difícilmente saldremos adelante a pesar de las buenas intenciones anunciadas por esta administración.


No les parece a Ustedes?


Muchas gracias y buen fin de semana.

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