Por Maquiavelo
Columna: Se dice
Lo que se le viene a Cuitláhuac
2018-11-15 | 08:15:24

Se están preparando los yunistas para hacerle la vida imposible a Cuitláhuac García  durante los primeros meses de su gobierno, los cuadros medios de la estructura gubernamental se quedaron con los mismos funcionarios que trabajaron con la administración panista y con  una misión de fechorías.


El control de los reclusorios del estado los controlan, donde posiblemente  surja  como advertencia de lo que viene, una fuga masiva de reclusos y con ello exhibir la inoperancia del primer gobierno morenista. Quieren desbaratar desde un principio la esperanza de la llegada de una administración estatal de la  izquierda del país.


Ya se sabe de lo que son capaces la familia en el poder de hacer hasta lo imposible para regresar al gobierno estatal.


Dentro de este grupo opositor existen también priistas resentidos que participaron activamente en el triunfo de Morena en Veracruz y no han sido tomados en cuenta o simplemente esperan  un acto de agradecimiento como lo está haciendo el presidente López Obrador en todo el país.


Lo importante será para el nuevo gobernador que su equipo del gabinete, no sean simple amanuenses, sino funcionarios que tengan capacidad y voluntad de hablarle con franqueza y que no lo hagan creer que es el único que puede ver las soluciones de la entidad y que sepa adoptar las condiciones que más convienen a Veracruz. Verdaderos servidores públicos que posean convicciones y entereza para coincidir o discrepar al gobernante.


El talón de Aquiles es Pemex


El mayor problema que va a confrontar Rocío Nahle en la Secretaría de Energía serán las filiales de Pemex que manejan grandes sumas de dinero que de acuerdo a investigaciones de la Auditoría Superior de la Federación, estos recursos no ingresan a la paraestatal.


36 empresas que viven en paraísos fiscales y como nadie las auditó, ese dinero se esfumó sin rendir cuentas al Congreso.


La herencia maldita del PRI


Durante la campaña electoral de Javier Duarte de Ochoa, el gobernador Fidel Herrera Beltrán le pide que se reúna con el líder de los petroleros, Romero Deschamps,  acción que molesta al candidato y le responde de manera grosera que él sabe lo que tiene que hacer y que no se meta.


En ese momento se dio cuenta Fidel que no tendría ningún control con su sucesor y pensó en cambiarlo. Desde un principio, Duarte mostró su rebeldía, él sabía que el puesto se lo debía a Rosa Borunda y que conocía las debilidades del político de Nopaltepec. Desde que estaba en el Senado de la República y que se mostraba como el ayudante más servicial, disciplinado y  atento que contaba.


Fidel Herrera tenía dos opciones para removerlo, la exalcaldesa Carolina Gudiño y José Yunes Zorrilla, personas agradecidas que se enfrentarían al otro candidato Miguel Yunes Linares.


Se le informó al gobernante que era demasiado tarde y nada se podía hacer para cambiarlo por lo avanzado que iba la campaña.


Nunca se imaginó al personaje que dejaba y que provocó el derrumbe del PRI en el estado de Veracruz y con repercusiones nacionales. Lo que ocurre con todos los gobernadores del PRI o del PAN que se equivocan al designar al sucesor.

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