Por Cecilio García Cruz
Columna: Jesús te ampare
¡Plan con maña!
2018-09-27 | 08:27:32

Hoy es otro.


A la prensa le llama Fifí.


Los tiempos de campaña ya están en el archivo de los sueños, pero AMLO sigue recorriendo el país en agradecimiento por el apoyo recibido del electorado.


Y juega con los reporteros.


“Serénate”, “Amor y paz”


A pregunta de una reportera, el tabasqueño responde con un beso en la mejilla.


Es otro estilo, distinto al que comenta Daniel Cossío Villegas.


Pero “La costumbre hace un hábito”.


O lo que es lo mismo, “chango viejo no aprende maroma nueva”.


Así que 20 años de campaña no se olvidan fácilmente.


En esa encrucijada está nuestro (porque ya es de todos) Presidente Electo.


El proselitismo formal quedó atrás, pero hay resistencia en olvidar lo que le salió como un traje a la medida.


Faltan dos meses para que asuma el poder y la etapa de transición se hace larga.


En este período su actitud inició de terciopelo, pero hoy recibe golpes aislados.


Se asegura que la costumbre lo domina y por ello en el estrado del pueblo se siente otra vez en campaña.


Y suelta de su ronco pecho que al fin y al cabo no es bodega.


Sus detractores aplican la vieja frase de que no es lo mismo criticar que gobernar.


En palabras llanas y populares: no es lo mismo ser borracho que cantinero.


Quienes conocen al tabasqueño comentan que simplemente es un plan con maña.


El presidente electo sabe lo que hace y dice esperando reacciones para actuar en consecuencia.


Si alguien sabe adaptarse a las circunstancias es precisamente López Obrador; es todo un experto en modificar escenarios.


Genio y figura.


Un especialista en marcar agenda política.


Ahora que está a punto de asumir la presidencia, empieza a conocer las entrañas del poder. Da un giro a sus promesas sin evadir su responsabilidad.


Por ello, manda a una consulta popular el análisis sobre el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. Es sólo una distracción, buscando fincar en la decisión el cambio en la estrategia de campaña.


Además, desliza que el apoyo prometido a la tercera edad ya no será a los 65 y más, sino a los 68, provocando la ira de millones de personas quienes tendrán que esperar, si viven, para alcanzar el beneficio.


 Pero esa decisión la tomará el Congreso y ahí se depositará la responsabilidad.


Insiste en su Tren Maya, que tiene como punto central Palenque, ahí donde está su finca con un nombre tan folklórico: “La Chingada”, pero que costará una millonada.


Y ya metido en el fondo de las finanzas, sin querer queriendo, lanza una bomba más: El país está en bancarrota.


Y se desata el tsunami septembrino y la cascada de críticas.


Pero, como siempre, se defiende atacando al mensajero: “Prensa fifí”.


El analista Carlos Ramírez, en su Indicador Político, comentó:


“López Obrador usó el concepto de bancarrota para adelantar la falta de fondos para todas sus promesas. Cuando se percató que el concepto de bancarrota había sacudido a la sociedad marginada y potenciado como crisis adelantada en los medios, acudió al modelo del pez rojo: trasladar el debate al escenario del contenido de los medios”.


También destacó el analista: “El medio periodístico, económico y político cayó en la trampa: defenderse del ataque fifí. Pero el punto real que debe profundizar la atención es el hecho de que López Obrador no podrá cumplir sus promesas porque su modelo es neoliberal-populista”.


¡Ahí está el detalle!


Ahí está el centro del meollo.


Aun cuando asegura que cumplirá con lo prometido en campaña, adelantó que no podrá satisfacer todo lo que le han demandado.


¿Acaso no podrá cumplir el reclamo sobre la seguridad pública que es el principal dolor de cabeza de la sociedad?


O los números ya no le cuadran y por ello aumenta 3 años el apoyo a la tercera edad.


Y aclara que la ayuda a los “ninis” no será permanente, sino que sólo durará un año, siempre y cuando acudan a su capacitación en donde serán evaluados.


En fin, empieza a darse cuenta de que no todo es miel sobre hojuelas y que se enfrentará, como presidente, a un enorme desafío en un país en llamas.


Se protege, descargando culpas en otros, como advertir que si se produce una crisis financiera será responsabilidad del entorno exterior o del Banco de México. No de él.


Así que todo lo que dice y hace Andrés Manuel, no son dislates ni una campaña prolongada producto de la costumbre.


Todo es un plan con maña, para amarrarse el dedo antes de cortárselo.

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