Por Sanjuana Martínez
Columna: Gasolinazo y resistencia civil
Gasolinazo y resistencia civil
2017-01-04 | 08:00:03
Creo en el poder de la sociedad
civil. Estoy segura
que el cambio para México
no va a salir de Los Pinos.
Tampoco saldrá de nuestros
diputados o senadores.
Mucho menos de la clase
política que nos gobierna.
El cambio será generado
por nosotros, los ciudadanos.
¿Qué más necesitamos
para decir basta al gobierno
corrupto e impune que
dirige el destino de todos?
El poder ciudadano está
por encima del poder gubernamental.
Nosotros
los pusimos, nosotros los
quitamos.
¿Llegó el momento de
la Revolución? Creo que
sí. Necesitamos una revolución
de las conciencias,
una revolución pacífica
que genere verdaderos
cambios y que detenga el
saqueo a manos llenas de
los recursos del país, una
revolución que meta a la
cárcel a tanto político y
funcionario corrupto, una
revolución que detenga los
gasolinazos, que modifique
las decisiones que afecten a
la sociedad; una revolución
que obligue al presidente a
dimitir.
Una revolución que provoque
la renovación de la
clase política, una revolución
que impida reformas
que solo benefician a unos
cuantos, una revolución que
frene a los gobernadores
corruptos, una revolución
que limite los excesos de los
diputados, una revolución
que contenga el poder de los
senadores, una revolución
económica que aumente los
salarios de los trabajadores.
Una revolución que sostenga
y aumente la clase
media, una revolución que
quite privilegios a los que
más tienen, una revolución
que reduzca la pobreza, una
revolución que proporcione
comida a los 28 millones
de pobres alimenticios,
una revolución que genere
precios justos, que acabe
con la falsa inf lación, una
revolución que produzca
millones de empleos bien
pagados.
Una revolución que genere
un verdadero estado
de derecho, una revolución
que contenga al crimen organizado,
las desapariciones,
los asesinatos, el robo y
el secuestro; una revolución
para que el país no viva del
narcotráfico, para que los
Señores de la droga no decidan
a quien poner o quitar
en el poder.
Una revolución para
eliminar el fuero militar y someter al Ejército al
imperio de la ley, una revolución que reduzca el
número de millonarios, una revolución para tener
auténtica distribución de la riqueza, una revolución
para crear un país más justo, una revolución
para cambiar a México.
Depende de nosotros. ¿Somos un país de
agachones? ¿Somos un país de conformistas?
¿Somos un país de miedosos? ¿Somos un país de
f lojos? ¿Somos un país de resignados? ¿Somos
un país de permanentes amolados? ¿Somos un
país de sometidos?…. ¡No! … La clave está en la
organización social.
Es necesario dejar el sillón de confort para ver
realmente lo que está pasando. Si seguimos indiferentes
a lo que nos hace nuestra clase política,
el país se ira al traste, políticos y funcionarios se
van a acabar el país en un dos por tres. No nos
dejarán nada, ni a nuestros hijos o nietos. Urge
levantarse y protestar.
La lista de países que han logrado cambios
gracias a las protestas es larga. Empecemos a
recordar la llamada Primavera Árabe surgida
en Túnez el 17 de diciembre de 2010, un efecto
dominó que generó cambios en Egipto, Argelia,
Libia, Jordania, Sahara Occidental y otros países
hasta el año 2014 a base de protestas.
¿Las protestas tumban presidentes? Por supuesto.
El caso reciente de Guatemala en donde
millones de personas hartos de la corrupción y
al grito de “Guatemala es tu patrón y Guatemala
te despide, Otto Pérez Molina!, es emblemático.
Ese grito unió a todo el país en un movimiento
de protestas en todas las ciudades y pueblos
para exigir la renuncia del presidente. Bloqueos
y huelgas provocaron finalmente su dimisión y
encarcelamiento.
¿Cuál será la gota que derrame el vaso para los
mexicanos?… Para Mahatma Gandhi la gota fue
el impuesto sobre la producción y la venta de sal
en la India. El 12 de marzo de 1930 Gandhi inició
la llamada “Marcha de la Sal”, una caminata de
390 kilómetros para protestar contra el Imperio
Británico y durante 23 días pronunció históricos
discursos contra la injusticia colonial. Eso desencadenó
una ola de resistencia civil pacífica contra
el Imperio y fue el inició de su independencia.
Revoluciones pacíficas han generado cambios
importantes como en Ucrania el 22 de noviembre
de 2004, cuando la gente empezó a salir a las
calles a protestar por un fraude electoral. La llamada
“Revolución Naranja” logró que se repitiese
el proceso y se reconociera el triunfo de Víctor
Yanukóvich.
La Revolución de Terciopelo en Checoslovaquia
en 1989 provocó la caída del gobierno comunista.
Protestas generalizadas y una huelga que paralizó
al país durante dos horas, fueron suficientes para
demostrar el poderío social y generar el cambio.
El movimiento de las Mujeres de Liberia Por
la Paz es otro ejemplo. Fue Leyman Gbowee, una
madre que reunió a otras decenas de mujeres
para orar por la paz y se inició un movimiento de
mujeres amas de casa, profesionistas, obreras
que organizó campañas para poner fin a la guerra
civil en Liberia y la elección de la primera Jefa de
Estado en África, Ellen Johnson.
Ejemplos sobran. Solo faltan las ganas de decir
basta. De hacer boicots económicos, de salir a la
calle a protestar, de organizarnos para demostrar
nuestro hartazgo y generar cambios.
El gasolinazo de Enrique Peña Nieto y el PRI
forma parte de la nefasta reforma energética, un
engaño a todas luces. Peña Nieto mintió diciendo
que después de esta reforma no subirían los precisos
de la luz y que acabaría con los gasolinazos.
Esas mentiras son suficientes para exigir su renuncia.
Pero hay otros elementos.
¿Quiénes son los beneficiarios de los gasolinazos?
Los ganones son dos grupos amigos de
Peña Nieto: Oxxo y Seven-Eleven. El primero es
del grupo regiomontano Femsa dirigido por José
Antonio Fernández Carbajal, alias “El Diablo”,
un hombre enfermizamente ambicioso que dio el
golpe de su vida, casándose con Eva María Garza
Lagüera, hija del heredero millonario del imperio
cervecero Garza Sada.
Durante años, en Monterrey los herederos multimillonarios,
no han permitido por machismo,
que sus hijas sean capitanas de empresa, solo hay
capitanes. Y fue así como “El Diablo” heredó un
imperio y se convirtió en un hombre sin escrúpulos,
capaz de destruir un bosque para levantar su
estadio a base de corrupción y de un comodato
inaceptable.
Por algo le dicen El Diablo, tal vez porque solo
piensa en acumular riqueza a costa de lo que sea,
un empresario típico hambreador que ha traicionado
el legado de Don Eugenio Garza Sada y que
contribuye a generar más pobres. El Diablo, es
uno de los dueños de México que quitan y ponen
presidentes y que está destruyendo al país.
Pues bien “El Diablo” que obviamente apoyó
Peña Nieto a llegar al poder, ahora recibe sus
beneficios. A través de su filial Oxxo-Gas tiene
actualmente 348 estaciones de gasolina en 14
estados coptando el 3 por ciento del mercado
de la venta de gasolina, pero quiere más, (ellos
siempre quieren más) y este año pretende llegar
a tener 500 estaciones.
El otro ganón es Petro-7 propiedad de la
multinacional japonesa Seven & Holings que actualmente
tiene estaciones de gasolina en nueve
estados de la república pero quiere abrir 35 estaciones
más para seguir acumulando riqueza a
costa de los mexicanos.
Los siguientes ganones de los gasolinazos son
Full Gas propiedad de Chevron que actualmente
tiene 50 gasolineras en el país y 10 más en construcción
y que quiere construir 200 más en tres
años.
También tenemos al ganón Gulf que pretende
tener el 25 por ciento del mercado de venta de
gasolina y construir más de dos mil gasolineras
en los próximos tres años.
Punto y aparte, el mayor ganón de todos es
el amigo cansado de Peña Nieto, Jesús Murillo
Karam, quien tiene siete gasolineras bajo la marca
Hidrosina y quiere construir 13 más en este 2017.
El exprocurador ha sido favorecido con contratos
ilegales de Pemex, casos ampliamente difundidos
y también fue investigado por presuntamente
lavar dinero del priísta Hank Rohn.
Como pueden ver, el botín energético es amplio
y serán estas y otras empresas mexicanas y extranjeras
las que saldrán ganando a costa de nosotros.
De hecho el objetivo de la reforma energética de
Peña Nieto era precisamente beneficiar a estas
empresas con los altos precios de gasolina.
Actualmente en México hay 11 mil 431 gasolineras
y tan solo en 2017 se construirán otras 12
mil para seguir sangrando nuestros bolsillos con
gasolina más cara.
¿Qué más necesitamos para movernos y protestar?
¿Cuántos gasolinazos más vamos a soportar?
¿Hasta cuándo vamos a reaccionar? Peña Nieto
y todo el gobierno, son nuestros empleados y
merecen ser despedidos porque han demostrado
su mezquindad, corrupción e incapacidad para
proporcionar bienestar a los ciudadanos.
¿Será posible tumbar este gobierno? Claro, solo
hay una forma de hacerlo. ¿Le entras? Utiliza las
redes sociales para organizarnos, sal a las calles
a protestar, exhibe a los políticos y funcionarios
corruptos, muestra las caras de los traidores,
convoca boicots económicos, organiza huelgas
laborales por encima de los sindicatos vendidos
que tenemos, haz grupos de resistencia, empieza
con tus amigos, tu familia, tus compañeros.
Por algo se empieza. Ningún esfuerzo colectivo
es poco… ¡Juntos podemos lograr el cambio!
Tomado de Sinembargo
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