Miguel Eduardo Jiménez Miguel / Verdad y Política
El “moribundo” que hoy nadie quiere
2018-04-22
Dónde quedaron los viejos y los nuevos políticos priistas, los que vivieron y saciaron sus instintos de poder para alcanzar los privilegios de la abundancia que solía dar el Partido que los cobijó, ese organismo que les dio todo. Dónde están los que decían que con el pueblo todo. Dónde están los ricos que se hicieron más ricos con el instituto que les permitió canonjías, puestos públicos e imposiciones por doquier.

Dónde están hoy, cuando al “partido de las mayorías” lo convirtieron por obra y magia en el más despreciado por malas y exageradas conductas que rayaron en el coraje. Nadie quisiera estar en el pellejo, literalmente, de unas siglas vilipendiadas por temor a ser exhibidos, porque nadie, absolutamente nadie se salvaría de descalificaciones.

La “pandemia” que hoy padece aleja a todos y, como fieles mercenarios, buscan acomodo en otras alternativas para continuar con la mística de siempre, engañar y continuar por el camino que saben les volverá a dar el privilegio de alcanzar poder y más poder.

Da pena y tristeza, sí, así se encuentra el Partido Revolucionario Institucional de Coatzacoalcos, vacío por dentro y por fuera, aunque los correligionarios fieles y entregados a su causa, que saben, de ahí surgieron los grandes ideales de la pos Revolución, lo siguen sosteniendo de pensamiento, aunque escuchen los cantos amorosos de las “sirenas” que los llaman a cambiarse de color, como el “camaleón”, para convertirse en “saltimbanquis” como parte de la modalidad que hoy quieren presumir de no estar de acuerdo en las acciones y procederes de los que gobiernan cada uno de los partidos políticos.

Y todo esto en mi particular punto de opinión, es por las expresiones que hoy externa el candidato a diputado federal por el XI Distrito electoral, el profesor Fernando Baños Sánchez, catedrático de instrucción del nivel de preparatoria, y salido de la que se ha considerado, por varias décadas, como la emblemática escuela secundaria y de Bachilleres “General Miguel Alemán González”. Es decir, de una familia de estirpe al servicio de la educación.

Su afirmación respecto a lo que ocurre con el otrora partido que lo podía todo, que esta tremenda adversidad, sumida en la peor crisis de su historia, le ha dado la oportunidad de estar considerado como candidato, sacando la cara por aquellos que antes la ambicionaban, y bien lo afirma, que si no estuvieran pasando por esta situación, fueran los mismos de siempre. Y en efecto, sus propuestas, sencillas, claras y de gente sana, son sus estandartes en esta lucha que también la sostiene, es difícil, pero que aún confía y que no hay mal momento que por bien no venga.

Qué lejos quedaron las verbenas populares para vitorear al candidato. Qué distantes han quedado aquellas estampas, donde líderes de colonias, de grupos sindicales y de asociaciones civiles, se reunían o acompañaban a los encumbrados abanderados en busca del voto popular.

Si no es porque se avecinan las elecciones más reñidas que pudieran haberse presentado en los últimos 24 años, es que se sabe que el PRI también tiene candidatos buscando las posiciones que darán como resultado a los que ocuparán un lugar en el Congreso Estatal y Federal.

Hoy se conoce más de aquellos priistas que han saltado a otros partidos, que de sus propios militantes. No se sabe si esos sectores que acostumbraban a presentar circo, maroma y teatro para manifestar sus adhesiones, volverán algún día a demostrar sus fuerzas de apoyo, porque ahora en estos momentos que se requiere de ellos, de sus líderes, de los llamados sectores obrero, campesino y popular, no aparecen, o mejor dicho, desconocen al padre que los creó.

Y ahí está el edificio ubicado en la equina de las avenidas Ignacio de la Llave y Galena, por el que transitaron tantos empresarios convertidos en políticos y políticos convertidos en empresarios. Ya no vemos al viejo paletero con su leyenda de CNOP, ya no vemos al dulcero luciendo la identidad de la agrupación que rimbombantes lucían, adheridos al Revolucionario Institucional.

Tampoco es el viejo betunero aquél que defendía a capa y espada la bandera del partido que lo cobijaba. Ya no están aquellas lideresas que acostumbraban a llevar a esas mujeres de colonias a aprender tareas especiales que el PRI solía ofrecer. Se acabaron los días en que todos luchaban, a piedra y lodo, las siglas de un seno político que les supo dar.

Hoy, así es, el PRI está como el moribundo que todos esperan ver caer, como si las siglas fuesen el mal que le corroe. Su destino está sentenciado por culpa de los que se sirvieron de éste y se llevaron todo. Sólo un milagro podría revivir de nuevo las esperanzas de volver a ver al partido tricolor de las grandes masas.

Pero quizá ya no sea aquel PNR de Plutarco Elías Calles, o el PRM que encumbró a Emilio Portes Gil, pero tampoco de aquel nuevo PRI que surgió en 1946, provocado por el deterioro de su vieja militancia y cotos de poder. Quizá sea otro, con los mismos colores de nuestra emblemática bandera nacional, con idealismos modernos y de una nueva corriente de políticos que aún sigan sosteniendo los postulados de la Revolución, el último movimiento armado en nuestro País.

Sí, el Partido Revolucionario Institucional está en su peor crisis de credibilidad, pero lo mejor, es que aquellos que lo hundieron y debilitaron hoy ya no están en sus filas, se fueron a otros aires buscando cometer los mismos errores o tropelías. Pero al final, así es esta política nuestra. Para opiniones y comentarios a verdadypoliticalaparresiadehoy@hotmail.com
DI Noticias Noche 20 de Mayo del 2015
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