Ma. Elvira Santamaría Hernández / En Pocas Palabras
Lo que el viento a Juárez
2017-09-27
Aquí, frente al mar, a un costado de la descuidada Casa de la Cultura que está a espaldas del oscuro parque dedicado a Los Niños Héroes, permanece tirado en el suelo un enorme tubo que alguna vez sirvió de base para el primer generador eólico del municipio, inaugurado el 4 de junio de 2014, con un costo de un millón de pesos.

Cuando fue puesto en marcha ceremoniosamente con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, se dijo que el gran ventilador suministraría de manera sustentable y limpia, el 75 por ciento de la energía eléctrica que necesita la Casa de la Cultura, que sería el primero de varios y además redundaría en un ahorro importante de dinero para el erario público.

Ese 4 de junio de 2014, el alcalde Joaquín Caballero puso el ejemplo al impulsar el uso de energías alternativas no contaminantes. Los diarios detallaron que el aerogenerador produciría 3.5 kwh, lo cual se garantizaba pues para ello necesitaba vientos de 15 kilómetros por hora y en Coatzacoalcos el viento tiene generalmente velocidades de 20 kilómetros o más.

Se informó que la evaluación y monitoreo del funcionamiento del generador eólico estaría a cargo de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Veracruzana, de la Comisión Federal de Electricidad y del Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica. Como quien dice, tres padres para una misa que al cabo de más de tres años, ha quedado lamentablemente solo en buena intención.

Cuando las autoridades pusieron a girar el malogrado ventilador, le colocaron alrededor tres postes con igual número de luces de distintos colores en el tope de cada uno. Al principio, de tanto en tanto veíamos funcionando el aparato, hasta que un día cualquiera paró y luego, sin necesidad de ningún sismo, quedó derrumbado.

De la utilidad de ese gasto -porque finalmente no se convirtió nunca en una inversión-, quizá solo obtuvo beneficio el que vendió el generador, el cual por cierto, quién sabe en dónde quedó, porque, como diría una vieja canción, de la valoración, del monitoreo y del ahorro de energía, ‘nunca más se supo nada’.

Pero como mudo testigo, allí, en el suelo, al lado de la Casa de la Cultura y del oscuro parque a los Niños Héroes, están los restos de un millón de pesos desperdiciados, que debieron de haber dado aunque sea, un poco de luz limpia a la ciudad. El tubo de un aerogenerador que hizo en favor de Coatzacoalcos, lo que el viento a Juárez.
DI Noticias Noche 20 de Mayo del 2015
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