Leo Zuckerman / Juegos del Poder
Combatir el crimen a escopetazos
2017-06-28
Hace seis a√Īos, el entonces Presidente organiz√≥ debates sobre la guerra en contra del crimen organizado y la violencia que azotaba al pa√≠s. El poeta y activista, Javier Sicilia, le reclam√≥ que el Estado se hubiera lanzado a combatir a la delincuencia sin antes haber reformado las instituciones. La respuesta de Calder√≥n fue: ‚Äúyo no pude decirle a la gente esp√©renme tantito, voy a hacer primero una reforma pol√≠tica y a reformar a las instituciones. Tengo que actuar con lo que tengo. Y estoy seguro que usted hubiera hecho exactamente lo mismo que yo. Sabe qu√©, si estuviera en la posibilidad de evitar un crimen, y no tuviera m√°s que piedras en la mano, lo har√≠a con las piedras, esperando que, por lo menos, tuviera un momento el aliento de David para hacerlo‚ÄĚ.
Ciertamente, cuando tom√≥ posesi√≥n, Calder√≥n estaba obligado a actuar en contra de la criminalidad. Pero la decisi√≥n no era binaria: ‚Äúact√ļo o no act√ļo‚ÄĚ. Ten√≠a que hacerlo porque era su responsabilidad como jefe del Estado. La pregunta era c√≥mo tomando en cuenta, sobre todo, que en 2007 el pa√≠s ten√≠a la tasa de homicidios m√°s baja de su historia (8.1 por cada cien mil habitantes). ¬ŅCu√°l era la estrategia m√°s eficaz en ese contexto? ¬ŅA pedradas? ¬ŅEsperando un milagro b√≠blico? Desde luego que no. Calder√≥n mismo dio la respuesta: ‚ÄúHay que hacerlo con lo que tenemos. Que no es poco lo que tenemos. El Ej√©rcito no es poco lo que tenemos‚ÄĚ.
Efectivamente: no era poco. El Estado contaba con sus Fuerzas Armadas. El problema era que los militares estaban entrenados para la guerra, no para combatir la criminalidad. Un soldado aprende a matar a su enemigo, no a recabar pruebas, perseguir y capturar delincuentes, presentarlos ante el Ministerio P√ļblico y, en todo este proceso, respetar los derechos humanos. Para eso est√°n las polic√≠as. Calder√≥n no ten√≠a una polic√≠a de verdad para resolver el problema. Tuvo, entonces, que recurrir al Ej√©rcito y la Marina, las √ļltimas opciones en materia de seguridad de un Estado.
Una d√©cada despu√©s del primer a√Īo de Calder√≥n, bien a bien todav√≠a no sabemos los pormenores dela decisi√≥n presidencial de mandar las tropas a las calles. ¬ŅEra la √ļnica opci√≥n? ¬ŅQu√© informaci√≥n ten√≠a el Presidente cuando resolvi√≥ el mayor involucramiento de las Fuerzas Armadas en el combate al crimen organizado? ¬ŅCu√°les fueron las √≥rdenes que trasmiti√≥ a los secretarios de la Defensa y Marina? ¬ŅLe presentaron una estrategia de c√≥mo actuar? ¬ŅLa aprob√≥ el Presidente? ¬ŅCu√°les eran los objetivos? ¬ŅSe cumplieron?¬ŅConsult√≥ Calder√≥n su decisi√≥n con alguien? ¬ŅInvolucr√≥ a otros poderes?
El Presidente, como le dijo a Sicilia, estaba obligado a actuar porque el Estado debe proveer, antes que nada, seguridad a la poblaci√≥n. La pregunta es si lo hizo eficazmente con los recursos disponibles en ese momento. Una d√©cada despu√©s, estoy convencido que no. A lo largo de estos a√Īos violentos, se han publicado buenas y s√≥lidas investigaciones sobre la decisi√≥n de utilizar a las Fuerzas Armadas en la lucha contra la delincuencia. Hoy sabemos que el Ej√©rcito y la Marina entraron a combatir a las mafias a escopetazos: echando bala sin mucha estrategia que digamos. Apagando los fuegos que iban surgiendo. El gobierno obtuvo algunas victorias, pero luego las cosas se complicaron.
Los escopetazos desestabilizaron a los grandes carteles rompiendo los endebles equilibrios que existían, lo cual generó un ciclo de mayor violencia. La detención y abatimiento de varios capos propició la fragmentación de los carteles, agudizó las diferencias entre ellos y desató una carnicería que todavía no acaba.
Hace seis a√Īos, el gobierno de Calder√≥n, en el pico de la violencia durante ese sexenio, cambi√≥ de estrategia. Los escopetazos se sustituyeron por tiros de francotirador. Se decidi√≥ atacar al cartel m√°s violento del pa√≠s, los Zetas, el que estaba agraviando m√°s a la sociedad en ese momento. La violencia se revirti√≥. Los homicidios bajaron de 24 por cada cien mil habitantes en 2011 a 17.1 en 2014. Pero algo pas√≥ a mediados de ese 2014 que la violencia volvi√≥ a crecer. Para 2016 la tasa de homicidios por cada cien mil habitantes hab√≠a alcanzado 21.3. Y sigue creciendo. 2017 promete ser un a√Īo m√°s violento que 2011.
Diez a√Īos despu√©s que Calder√≥n le declarara la guerra al crimen organizado, seis a√Īos despu√©s de su debate con Sicilia, las Fuerzas Armadas siguen en las calles haciendo labores de seguridad p√ļblica. A diferencia de Calder√≥n, en cinco a√Īos, el presidente Pe√Īa no ha hecho nada para fortalecer las polic√≠as incluyendo la Federal. Hoy ni siquiera queda clara la estrategia de las Fuerzas Armadas para combatir al crimen organizado. Parecer√≠a que regresaron a la receta fallida de lanzar escopetazos.
Twitter: @leozuckermann

DI Noticias Noche 20 de Mayo del 2015
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