Jair Robles / OPINIÓN
De Guatemala a Guatepeor
2017-04-22
Lo que está ocurriendo en México en estos días se asemeja a aquella escena de caricatura en la que una balsa en mar abierto que comienza a hacer agua, conforme se le van abriendo diversos hoyos en el fondo, mientras que el tripulante frenéticamente trata de sacar el líquido con un vaso.
La balsa en este caso es el gobierno del Presidente Peña Nieto y los hoyos son los casos de corrupción que han comenzado a ser perseguidos por gobiernos extranjeros, pero que apuntan de manera evidente hacia nuestro país, mientras que el vaso en la mano del presidente son las indagatorias y órdenes de aprehensión que el gobierno mexicano a través de la PGR ha comenzado a emitir en contra de algunos exfuncionarios públicos, señalados desde hace años de malos manejos.
Mientras la mayoría de los Mexicanos seguimos con gran atención la detención y el proceso de extradición de Javier Duarte en Guatemala, no perdamos de vista que este evento por más justo y necesario que es, no es más que la acción desesperada del gobierno federal por rescatarse a sí mismo.
No creo que los tiempos los estén marcando los procesos electorales en puerta, ya que dentro de seis semanas cuando los mexicanos de los estados de México, Nayarit y Coahuila, acudan a las urnas, el caso Duarte difícilmente será el más relevante, con la excepción de Veracruz, donde aún existen muchos otros funcionarios y empresarios relacionados con la pasada administración que podrían ser detenidos.
La tardía y atropellada reacción del gobierno Peñista, se debe a que en las ultimas semanas se han venido ventilando casos en las cortes de Estados Unidos, Brazil y más recientemente en España, que dejan claro que la corrupción y la infiltración del narco en el gobierno es generalizada y que esta ha sido protegida y encubierta desde las posiciones más elevadas del mismo.
Gracias a estos casos investigados y perseguidos por la justicia de otros países, hoy sabemos que desde el gobierno Calderonista y los puestos directivos de PEMEX, se han otorgado contratos y concesiones a la empresa Brasileña, Odebrecht, a cambio de cuando menos 10 millones de dólares y que a pesar de que en los demás países que han sido señalados por situaciones similares, México, es el único donde no se ha dado seguimiento a estos casos, sino que por el contrario la PGR ha reservado la información del caso por cinco años.
Gracias a la acción de la agencia antidrogas DEA de los Estados Unidos, el mes pasado han sido detenidos el fiscal general del Estado de Nayarit y un miembro de la Policía Federal, por formar parte y proteger a los cárteles mexicanos, todo esto ante los ojos pasivos y hasta sorprendidos de las autoridades mexicanas.
También gracias al gobierno norteamericano, se detuvo en Italia al exgobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington, por lavado de dinero y vínculos con la delincuencia organizada, mientras que apenas en el 2014, el entonces procurador Murillo Karam, habría desechado la investigación en su contra.
Y apenas hace unos días en España se detuvo a uno de los más altos ejecutivos de OHL, empresa Ibérica con grandes concesiones y contratos en el Estado de México, por haber sobornado a un funcionario español, con recursos provenientes desde su filial en México.
Todos estos casos apenas comienzan y conforme avancen las averiguaciones, se vayan dando las declaraciones de los implicados y se hagan públicas las evidencias en manos de las autoridades, nos seguiremos enterando de los nombres y las formas en la que altos funcionarios de las dos últimas administraciones mexicanas, fueron creando hoyos de corrupción, en la balsa mexicana, que hoy hace agua.
La poca agua que Peña Nieto tire con su vaso hacia fuera, se volverá a filtrar por los orificios que ya hay en el fondo. Quizás y a eso se refería el presidente al decir que no hay chile que les embone. De todos los hoyos en aquella balsa, solo se me ocurre uno donde sí pudiera embonar.

DI Noticias Noche 20 de Mayo del 2015
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