Francisco E. Heredia Quintana / Opinión
Adictivo y letal hashtag
2017-03-30
Una vez más el poder de las redes sociales se hace presente, una vez más se comprueba que ya no son sólo un espacio de ocio o entretenimiento, también son foro de desahogo y protesta, un método quizá impersonal pero contundente para emitir una idea, lanzar una opinión, mofarse de algo, hacer una crítica o exigir un cambio.
Y sí un contenido se viraliza, ¡alerta¡ puede atraer como miel a las abejas, más opiniones, más espectadores, ir creciendo vertiginosamente como una bola de nieve hasta estallar en resultados impredecibles.
Así de contúndente es el apetito voraz en las redes sociales del internet, así de volátil son las corrientes informativas los gifs, memes, videos, fotos..estos contenidos son el reflejo de los intereses latentes de los cibernautas, de las comunidades o sectores que han encontrado en el internet un escaparate para alzar la voz, y quizá tiene lograr un impacto más efectivo que otros medios de protestas como marchas o el bloqueo de carreteras.
El time line, el muro en Facebook o lo todo lo que se transmite en las redes sociales es un termómetro, una muestra de hacia dónde tiene puestos los ojos esta sociedad.
Recientemente a una gran mayoría nos invadió usar el juego “¿a que famoso te pareces?”, por vanidad, burla, curiosidad o simple ocio permitimos que un sitio web que administra este “juego” tuviera acceso a nuestra información.
Regalamos sin saberlo nuestros datos, con tal de ver el burdo y ridículo resultado: un “photoshopeado” parecido con alguna celebridad, al publicar el resultado en el Facebook aparecía el nombre #Vonvon, que la compañía que creó este “test de entretenimiento”.
El interés que despertó el uso de este juego fue tal que diversos especialistas alertaron de lo que en realidad se trataba.
Vonvon es una compañía surcoreana especializada en crear contenido viral tiene otros juegos adictivos como ‘¿Quién te amará por siempre?’, ‘¿Qué princesa Disney eres?’, ‘¿Cuál de los Power Rangers serían tus amigos?’, ‘¿Qué hace que la gente quiera casarse contigo?’, ‘La forma de tus uñas revela tu personalidad’, ‘¿Eres más ángel o demonio?’, entre otros.
Para jugar, Vonvon solicita al usuario que haga clic en el botón de ‘Conectarse para ver el resultado’, al hacerlo, se informa en una ventana que al acceder al juego la compañía recibirá el perfil público del interesado (nombre, foto, edad, sexo, idioma, etc.) así como su lista de amistades/contactos , correo, fotos, ‘me gustas’ (likes) ... Ese es el paso necesario y obligatorio para se pueda generar la respuesta.
Especialistas pidieron prudencia ante este tipo de juegos, ya que la curiosidad, el morbo o el ocio del usuario son seducidos y explotados para lograr tener acceso a sus datos y no dejan claro con que finalidad buscan acceder a nuestra información.
En las redes sociales todos los contenidos para identificarse se formulan con una etiqueta usando el ya conocido hashtag ( # ), que precede al nombre, apodo o apelativo que se le otorga al hecho o a la persona que se vincula al contenido.
Un hashtag no pasa desapercibido, puede atraer los reflectores y hacer nacer en un abrir y cerrar de ojos a absurdas estrellas espontáneas y también puede hacer que la voz de un sector se alce, se haga escuchar hasta lo más alto.
Un hashtag resultó letal para el Juez tercero del distrito judicial federal de Veracruz, con sede en Boca del Río, Anuar González Hemadi.
Una cuestionable decisión jurídica, un caso polémico y un hashtag, lo catapultaron en la escena nacional e internacional como un villano, un represor, hasta como un “vendido”.
Gonzalez Hemadi decidió otorgar un amparo a Diego Cruz Alonso, uno de los cuatro jóvenes acusados de pederastia y abuso sexual contra la entonces menor de edad Daphne Fernández, en hechos ocurridos el 3 de enero de 2015.
Estar en la polémica no era nada extraño para el Juez ya que en el 2014 también concedió un amparo a María Josefina Gamboa Torales, funcionaria -y hoy diputada- que en estado de ebriedad arrolló y mató a una persona.
Siendo juez octavo de distrito con sede en la ciudad de Tuxpan, Hemadi concedió un amparo a Gamboa Torales, quien fungía como directora del Instituto Municipal de la Mujer en Boca del Río, y que fue acusada de homicidio culposo.
El amparo otorgado eliminó las agravantes de temeridad y estado de ebriedad, que finalmente dejaron en libertad Gamboa Torales.
El juez consideró hace una semana que el delito de pederastia imputado a Diego, de 21 años, no quedó fehacientemente comprobado, por lo que otorgó el recurso contra la formal prisión que le dictaron el 23 de enero por ese delito.
La información sobre el amparo se filtró a la prensa nacional y fue así como se detonó la indignación, el reproche y el enojo y en las redes sociales todas estas voces encontraron la manera de expresarse a sus anchas.
Las valoraciones jurídicas saltaron del papel, llegaron a la opinión pública y se pudo conocer que el Juez concluyó que la Fiscalía General de Veracruz no logro acreditar diversos elementos del delito de pederastia, como son el estado de indefensión de la víctima, el abuso sexual y la intención lasciva de satisfacer un apetito sexual.
“Le tocó los senos, le metían sus manos debajo de la falda, y (Cruz Alonso) le introdujo sus dedos por debajo del calzón y se los introdujo en la vagina, pero no observa una intención lasciva ni intención de ‘copular’, por lo que lo sucedido no se considera un acto sexual ni intención lasciva, sino un roce o frotamiento incidental”, fue la conclusión.
Estos argumentos colocaron a Diego Cruz en la antesala de obtener su libertad.
Esta batalla legal, salió de los juzgados y se litigo en las redes sociales #JuezPorky fue el estandarte de esta tormenta mediática, de esta vorágine que finalmente logró hacer sucumbir al Juez.
González fue exhibido con señalamientos de corrupción, y su imagen inundo el twitter y Facebook invitando a los cibernautas a recordar el rostro del juez que no encontró conductas lascivas en “Los Porkys”.
Usaron imágenes del Juez, de su familia entre ellos la de su esposa y dos de sus hijas menores de edad, todas criticando la decisión del integrante del Poder Judicial de la Federación.
Usuarios obtuvieron una fotografía familiar y se difundió acompañada con un mensaje: Hola les presento al “honorable” juez , gracias a este hombre uno de Los Porkys va a salir en libertad, porque sólo metió la mano bajo la blusa de de una niña de 17 años, le metió los dedos a la vagina y esto no significa que quisiera violarla, por cierto esas son sus hijas y esposa”.
Estalló la avalancha de memes con la fotografía del Juez con la cabeza de un cerdo y miles de tuiteros usaron el #JuezPorky para emitir su opinión donde destacaban la tristeza, misoginia, sexismo, machismo y corrupción que ha invadido este caso.
Javier Hernández, padre de Daphne, aseguró que, este juez, es el mismo que benefició a Enrique Capitaine, otro de los implicados.
“Este juez ha dado los amparos a Capitaine y ahorita este amparo en lo particular es un amparo extremadamente sesgado, es un amparo que los llaman liso y llano en donde prácticamente otorgaría la libertad al denunciado cuando eso es imposible.
“Los favorecen, ese es el común denominador. A Capitaine le dieron tres o cuatro amparos y en los cuatro se reiteró la formal prisión”, explicó.
Hernández dijo que es inconcebible que el juez determinara que no existió lascividad hacia su hija, cuando existen las pruebas desde 2015, año en que todos debieron ser procesados y sentenciados.
Además en Twitter se señalo a la hermana del juez, Nedy González Hemandi, de tener una amistad con Adriana Alonso, tía de Diego Cruz Alonso.
The Huffington Post México revisó las cuentas de Facebook de los indicados, en las cuales se puede ver que efectivamente existe una relación.
La Fiscalía General de Veracruz indicó que difería “de manera contundente” del criterio que usó el juez para amparar a Diego Cruz, por lo que usará recursos jurídicos para contraatacar esa resolución.
“La Fiscalía respeta, pero no comparte el criterio del Juez; en consecuencia, hará uso de los recursos y facultades contempladas por la Ley, a fin de que no tenga lugar impunidad y defender los derechos de la víctima, para lo cual se dará vista a un tribunal”.
La ira y desprecio en las redes sociales logró su cometido y Anuar Gonzalez solicitó abandonar el caso, en el que Enrique Capitaine, también solicitaba echar abajo el auto de formal prisión en su contra.
El juez detalló que se “encuentra impedido para continuar conociendo del presente juicio de amparo, en términos de lo dispuesto en la fracción VII del artículo 51 de la Ley de Amparo”.
Explicó que sufrió “diversos ataques por parte de los medios masivos de comunicación, sobre todo en redes sociales, donde se ha hecho alusión a mi persona como el sobrenombre del ‘juezporky’”.
A través de un documento, detalló que “en diversos medios de comunicación y en redes sociales han hecho una exposición masiva, no solo de mi persona, sino también hacia mi esposa e hijas, lo cual va más allá de lo estrictamente profesional en mi función de juzgador federal”.
Así, casi de inmediato el Consejo de la Judicatura Federal suspendió al juez y anuncio que se iniciaba un procedimiento de investigación administrativa, relacionado en su desempeño como juzgador y además la resolución del amparo aun puede estar sujeta a revisión de un Tribunal Colegiado de Circuito ello no implica la libertad del solicitante (Diego Cruz).
Esta suspensión incluye una visita extraordinaria al juzgado así como la retención de una parte de su salario.
¿Se hizo justicia?, no lo sabemos con certeza, el significado de esa palabra en este caso puede tener diversos paradigmas... ¿fue adecuado ventilar así la vida privada y a los familiares del juez? quizá no ¿ fue acertado el argumento del que se valió para otorgar ese polémico amparo? probablemente no...Lo que vale destacar es el poder de la voz de protesta que se alzo en el internet, el impacto mediático y social que tuvo y ciertamente no hay que minimizar el shock que cimbró la vida laboral y familiar de este juez.
Tal pareciera que todos los que tenemos acceso y usamos las redes sociales, estamos encaminados a volvernos una suerte de hackers amateurs, a usar apps simples para convertir una simple foto en un meme ya sea por ganar likes, por entretener o por protestar.
En este caso la opinión pública no quito el dedo del mouse de sus computadoras , no desistió en los “likes” y no tuvo empacho en compartir la foto privada de una familia, el mensaje era protestar, criticar, manifestar el enojo e indignación.
No hay una reglamentación clara o definitiva en este tipo de recursos que se desarrollan en internet o las redes sociales; el sentido común, la prudencia y el respeto deberían ser los límites naturales en cuanto a lo que se publica pero a veces estos valores no están a la mano a la hora de escribir un haststag.
En un clic tenemos un inmenso poder y no todos son conscientes de las variables o bifurcaciones que pueda tener, a veces puede ser irresistible e irrelevante hacer clic, sin embargo parece que no caemos en cuenta que las redes sociales también nos usan, ganan dinero con los “likes”, con nuestros números de seguidores o contactos, con nuestras vidas, fotos, opiniones, gustos, todo puede volverse un producto, un conjunto de cifras, datos y estadísticas que pueden prostituirse, venderse al mejor postor y jamás nos daremos cuenta.
Este caso es un llamado para hacer un uso responsable de las redes, para aprender a ser prudentes en lo que compartimos de nuestro día a día y para dimensionar la poderosa herramienta que podemos usar a nuestro favor.
Antes de usar el #(hashtag) bien vale la pena ir más allá, preguntarse si el mensaje-contenido que estoy por compartir puede ser letal o abrumador o de qué formas podría impactar a alguien o si estoy aceptando convertirme, en una mercancía virtual, con un simple “clic”.
heqfe@hotmail.com
DI Noticias Noche 20 de Mayo del 2015
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