Jaime Flores / Panorama político
¿Clinton o Trump?
2016-11-05
Sólo faltan un par de días para que se celebren las elecciones en los Estados Unidos, que sin lugar a dudas será el resultado electoral más seguido en todo el mundo. Hasta el momento la candidata demócrata Hillary Clinton sigue siendo favorita para ganar la contienda, algunos modelos estadísticos que incluyen diversos factores le dan 64% de probabilidades de ganar contra 35% de probabilidades de que gane Donald Trump. Sin embargo las tendencias de la última semana han sido favorables para el republicano, a partir de que el director del FBI anunciara que se reabre la investigación sobre Clinton, después de haberse encontrado con otra serie de correos electrónicos pertenecientes a ella, mientras fungía como Secretaria de Estado y que han sido un problema constante durante la campaña.

Si hace una semana se veía muy difícil para Trump llegar a los 270 votos del colegio electoral necesarios para ganar la presidencia, hoy en día sus posibilidades han cambiado y algunos de los llamados estados batalla o columpio, que parecían seguros para Clinton hace 10 días hoy se ven al alcance de Trump.

Ambos bandos están echando toda la carne al asador en estos últimos días, realizando múltiples eventos de proselitismo en aquellos estados que definirán esta elección. Clinton se mantiene arriba en las encuestas a nivel nacional pero existe la posibilidad de que como en las elecciones del 2000 entre Al Gore y Bush Jr, los demócratas ganen el voto popular pero no el colegio electoral que define quién será el futuro presidente o presidenta en este caso.

Otro factor que genera aún mayor incertidumbre sobre el resultado es que las encuestas aún registran un 13% de electores que son indecisos o pretenden votar por un tercero. De manera que por más que se crea que la demócrata o el republicano saldrán victoriosos, esto no se podrá confirmar sino hasta el martes por la noche en el mejor de los casos. Nuevamente habrá que estar muy pendientes de los resultados del estado de Florida que en estos momentos resulta indispensable para Trump, para llegar a los 270 votos del colegio electoral.

Si gana Clinton, habrá muy pocas sorpresas, ella no solo representa la continuación de los programas y agenda del gobierno de Obama, sino que también representa el triunfo de las élites tanto financieras como de los grandes empresarios a nivel global. Sería la permanencia del status quo. La colusión entre política, dinero y la industria de guerra. Es la simulación de que las cosas cambian para seguir igual. Con Clinton al frente del gobierno estadounidense es muy probable y preocupante un escalamiento de las tensiones entre el gobierno norteamericano y Rusia, lo que en un momento dado podría desencadenar en un conflicto armado de alcances gravísimos para todo el mundo y esto no es cosa menor.

La victoria de Trump sin lugar a dudas que repercutiría en la economía mexicana, se prevé que de ganar el republicano, el peso se devaluaría aún otro 25% más con todas las consecuencias que esto conlleva para las finanzas de nuestro país. De igual forma las perspectivas de crecimiento empeorarían ante la posibilidad de una guerra comercial con el país vecino o una renegociación del tratado de libre comercio. Dentro de este contexto la visita de Trump a México que tanto nos ha indignado, sería vista de una forma distinta y le daría algo de oxígeno al régimen de Peña Nieto que tanto lo necesita.

En los Estados Unidos un triunfo de Trump, de acuerdo a los promesas que ha venido haciendo para atraer el voto conservador del partido republicano implicaría retrocesos en cuanto a los derechos de las mujeres, los homosexuales, protección del medio ambiente y el desmantelamiento de los programas de asistencia social.

Dicen que todo sucede para bien o que de lo malo siempre sale algo bueno y dadas las circunstancias vale la pena considerar cuáles podrían ser los beneficios de una victoria del candidato republicano. El Sr Trump, -rompiendo con una tradición de los republicanos de manejar siempre un discurso militarista y posiciones más agresivas ante la ex Unión Soviética-, se ha expresado de manera favorable sobre el presidente Putin y ha declarado estar dispuesto a trabajar de manera conjunta con ese país para derrotar al grupo terrorista que se hace llamar como el estado islámico o ISIS.

De igual forma la posible victoria de Trump, sería la señal más fuerte de que el actual sistema económico y político mundial ha dejado de servir a la gente. Que el status quo o los cambios graduales ya no son suficientes. Y así como en Veracruz la victoria de Miguel Ángel Yunes, -con todo su pasado y sus limitaciones de carácter para gobernar-, está obligando a que se destape la cloaca de corrupción descarada que llevó a nuestro estado a donde está. La cacería que el gobierno republicano llevaría a cabo en contra de todo el establishment que de momento está detrás de la señora Clinton, ayudaría de igual forma a destapar un sistema que también está invadido por la corrupción y sometido a intereses de grandes corporaciones que para nada les interesa el bienestar de la humanidad. Como ejemplo de esto bastan dos correos que en días recientes ha hecho públicos Wikileaks, donde por un lado Clinton le confirma a un colaborador de la secretaria de estado que hay evidencias de que los gobiernos de Arabia Saudita y Qatar, están financiando a ISIS de manera clandestina y otro correo de un integrante de la fundación Clinton que confirma las donaciones que estos mimos gobiernos le han hecho a la fundación, incluido un regalo de un millón de dólares para Bill Clinton por su cumpleaños. Es decir los mismos que financian el terrorismo, financian la fundación Clinton y todos los involucrados lo saben y no tienen problema alguno.

En cierto sentido las posturas de los dos grupos mayoritarios de votantes en esta elección se asemeja al dilema que confronta alguien que se encuentra en un edificio en llamas. Una opción es saltar de la ventana donde existe la certeza de que algo grave va a suceder en la caída, pero existe la posibilidad de sobrevivir de manera milagrosa, mientras que la otra opción es permanecer en le edificio, con la esperanza de que las llamas no lleguen hasta esta habitación y que en algún momento se aparezcan los bomberos y apaguen el fuego.

El discurso de Trump atrae a los más pesimistas y los que están dispuestos a saltar, mientras que los que votarán por Clinton creen que aún hay tiempo antes de que llegue el fuego. Lo que ya muy pocos dudan es que el edificio se está quemando.
DI Noticias Noche 20 de Mayo del 2015
Edición Impresa
Portada 2017-07-26 Suscripciones Ediciones Anteriores